Trump vincula el alivio de sanciones a Irán a un acuerdo de paz definitivo
El presidente de EE UU condicionó el descongelamiento de más de 100.000 millones de dólares y el fin de las sanciones a un pacto final. Descartó también que el Líbano sea parte de un entendimiento a corto plazo.

La administración de Donald Trump endureció su postura frente a Teherán al descartar cualquier alivio inmediato de sanciones o liberación de activos congelados durante las negociaciones en curso. En una entrevista con NBC, el mandatario afirmó que esas medidas "vienen después" y que solo se darían si Irán "se comporta" y hace "un buen trabajo". La declaración despeja las demandas iraníes de un alivio económico previo, al tiempo que confirma la cercanía de un posible acuerdo. De hecho, Trump aseguró que ambas partes están "muy cerca" de un pacto y que Teherán "ha admitido que no tendrá armas nucleares", aunque los detalles permanecen bajo secreto diplomático.
Desde Washington, la decisión se interpreta como una táctica de presión máxima para arrancar concesiones iraníes, mientras analistas en Medio Oriente subrayan que el acceso a más de 100.000 millones de dólares en fondos retenidos en el extranjero es crucial para aliviar la asfixiante crisis económica en Irán. Al mismo tiempo, Trump sorprendió al asegurar que conoce la ubicación del uranio enriquecido iraní y que está dispuesto a "sacarlo del país y destruirlo", una amenaza que medios europeos califican de inusual escalada retórica. En paralelo, el presidente descartó que el Líbano deba formar parte de un entendimiento a corto plazo, pese a los recientes ataques israelíes contra objetivos de Hezbolá en Beirut y las tensiones regionales.
Observadores latinoamericanos apuntan al impacto de la prolongación del conflicto en los mercados energéticos globales, especialmente para economías emergentes dependientes de importaciones de crudo. La negativa a levantar sanciones mantiene fuera del mercado legal una porción significativa del petróleo iraní, lo que presiona los precios y genera incertidumbre en las cadenas de suministro.
El futuro del diálogo es incierto. Trump fue claro al advertir que, de no alcanzarse un acuerdo, se actuará "de una manera o de otra", lo que deja abierta la puerta a una acción militar. Aunque una tregua reciente redujo la violencia, las negociaciones no han logrado avanzar hacia un marco permanente. La comunidad internacional observa con cautela mientras los dos adversarios mantienen sus líneas rojas, en un pulso que definirá tanto la estabilidad regional como la arquitectura de no proliferación global.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Trump insiste en que los activos iraníes permanezcan congelados y las sanciones en vigor hasta que se firme un acuerdo de paz. Advierte que las negociaciones están muy cerca, pero si fracasan, Irán será destruido por completo.
Trump aclara que no exige la inclusión de Líbano en un acuerdo con Irán, mientras las fuerzas israelíes atacan objetivos de Hezbolá en Beirut. La declaración sigue a un alto el fuego rechazado por Hezbolá, subrayando los riesgos de seguridad ante cualquier pacto con Teherán.
Trump condiciona cualquier alivio de las sanciones al buen comportamiento de Irán, pidiendo a Teherán que ‘se comporte’ y firme primero un acuerdo. El tono paternalista aflora mientras el conflicto, que él predijo que terminaría rápido, sigue sin resolverse.
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