OpenAI da el primer paso hacia su OPI y se suma a la fiebre bursátil de la inteligencia artificial
La creadora de ChatGPT solicitó su salida a bolsa de forma confidencial, una semana después que Anthropic; la ola de OPI de IA suma 3,6 billones de dólares y pone a prueba la confianza inversora.

OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, presentó el lunes de manera confidencial ante la SEC una solicitud de oferta pública inicial (OPI), lo que oficializa una esperada salida a bolsa que podría materializarse en otoño. La maniobra se produce apenas una semana después de que su principal rival, Anthropic, hiciera lo propio, y coincide con la inminente llegada al Nasdaq de SpaceX, que debuta este viernes con una valoración cercana a los 1,8 billones de dólares. Este triple movimiento configura una cartera de OPI en inteligencia artificial que, según estimaciones recogidas por publicaciones financieras latinoamericanas, alcanza un valor conjunto de 3,6 billones de dólares, reflejando la voraz necesidad de capital para financiar centros de datos e infraestructuras masivas.
La compañía dirigida por Sam Altman aclaró que no ha fijado un calendario definitivo y que podría demorarse, ya que algunas iniciativas resultan más sencillas de gestionar como empresa privada. No obstante, desde la óptica de las plazas financieras europeas, se señala que bancos como Goldman Sachs y Morgan Stanley trabajan con la hipótesis de una ventana en otoño y que la valoración de OpenAI podría superar el billón de dólares. La presentación confidencial —que permite a la empresa revisar su documentación con el regulador sin exposición pública— otorga flexibilidad para adelantar o posponer la operación en función de las condiciones del mercado.
El ingreso de OpenAI al parqué supone un termómetro del apetito inversor por la IA. Analistas en América Latina observan con interés el fenómeno, pues estas OPI ofrecerían a pequeños inversores de la región una puerta de entrada a un sector hasta ahora dominado por fondos de capital riesgo. Sin embargo, advierten sobre la volatilidad inherente: las valoraciones de estas empresas descansan en expectativas de crecimiento aún no consolidadas, y el caso de Anthropic, que cerró una ronda de financiación de 65.000 millones de dólares justo antes de su registro, ilustra la dependencia de flujos de capital descomunales. Mientras tanto, Perplexity, otro actor emergente, ha fijado su propio rumbo hacia 2028, independientemente del devenir de sus competidores.
En un contexto geopolítico particular, la administración estadounidense entrante ha mostrado interés en negociar participaciones en empresas tecnológicas, lo cual añade una capa de incertidumbre regulatoria. Para OpenAI, la cotización bursátil representa una nueva etapa en una reestructuración que prioriza herramientas corporativas como Codex, con la que aspira a captar ingresos recurrentes más allá del fenómeno ChatGPT. Con esta ola de salidas a bolsa, la industria de la inteligencia artificial se expone al escrutinio público y a la exigencia de traducir la promesa de la tecnología en rentabilidad sostenida.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
El proceso para la salida a bolsa de OpenAI ha comenzado oficialmente, marcando el paso de la última gran startup de IA en dar este salto. Con una valoración potencial superior al billón de dólares, la operación cierra un círculo: en pocas semanas, las tres empresas que están redefiniendo la inteligencia artificial global han buscado su entrada al mercado. La presentación confidencial inicia un camino de varios meses, con el otoño como la ventana más probable.
La salida a bolsa de OpenAI es el hito más reciente en una fiebre del oro de la inteligencia artificial que despierta euforia inversora. Apenas una semana después de un paso similar de su rival Anthropic, la presentación confidencial marca una carrera frenética por capital, con todos los grandes actores de IA haciendo fila para cotizaciones de billones de dólares. Incluso la administración Trump está negociando una participación, añadiendo drama político a la fiebre financiera.
La presentación confidencial de OpenAI sigue a la de Anthropic y se produce mientras SpaceX ya está en una fase avanzada, alimentando las advertencias de que la ola de mega-OPI de 2026 podría ser el preludio de un desplome bursátil. Los analistas ven estas ofertas gigantescas, con valoraciones de billones, como una burbuja peligrosa que podría estallar, provocando una grave caída de los mercados.
OpenAI ha presentado confidencialmente su solicitud de salida a bolsa, pero la empresa advierte que la cotización podría tardar. Mientras los inversores ordinarios podrían pronto acceder a un título de moda en IA, los expertos alertan de que la exposición temprana a estos gigantes tecnológicos recién cotizados conlleva un riesgo significativo, dadas sus altas valoraciones y la incertidumbre sobre su rentabilidad.
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