Bolivia legaliza el uso militar para desbloquear carreteras en medio de protestas
El Congreso aprueba la ley de estados de excepción tras 38 días de bloqueos que agravan la escasez. Enfrentamientos en Santa Cruz dejan al menos tres policías heridos.

El Congreso boliviano aprobó en la madrugada del domingo una ley que permite al presidente Rodrigo Paz recurrir a las Fuerzas Armadas para despejar las rutas bloqueadas por manifestantes, una medida que amplía el marco legal de los estados de excepción y otorga al Ejecutivo poderes extraordinarios para restringir derechos de reunión y movilización. La decisión, adoptada tras una maratoniana sesión de más de 15 horas que se extendió hasta el amanecer y contó con más de dos tercios de los votos, se produce en el contexto de una crisis política y social que ya suma 38 días, con decenas de cortes de carreteras que estrangulan el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicinas en ciudades como La Paz y El Alto.
A partir de la óptica latinoamericana, la medida representa un intento del centro-derecha por recuperar el control territorial frente a una protesta que exige la renuncia de Paz y ha adquirido rasgos de insurrección cívica. Analistas en Buenos Aires y México señalan que la ley busca formalizar lo que en la práctica ya ocurría: operativos conjuntos de la policía antidisturbios y el Ejército, como el registrado el sábado en la localidad de San Julián, en el departamento de Santa Cruz. Allí, agentes respaldados por vehículos militares lanzaron gases lacrimógenos y fueron recibidos con piedras y neumáticos incendiados. El saldo fue de al menos tres policías heridos, dos de ellos por arma de fuego según reportes locales.
Desde la mirada europea, medios nórdicos como Aftonbladet subrayan que el malestar económico y el respaldo de Estados Unidos al presidente Paz son factores de fondo que alimentan la polarización. En contraste, la prensa ibérica y latinoamericana ha puesto el foco en la emergencia humanitaria: el bloqueo de la principal carretera que conecta el oriente agrícola con el occidente andino ha provocado que en El Alto los alimentos empiecen a escasear, según testimonios de residentes. El país, que históricamente ha oscilado entre la inestabilidad y la coerción estatal, se asoma a un escenario en el que la militarización de la respuesta puede tanto desescalar los bloqueos como profundizar el conflicto.
La ley aprobada fija límites temporales a la excepción y prevé la fiscalización del Legislativo, lo que para algunos analistas constituye un contrapeso institucional. No obstante, la participación castrense, hasta ahora limitada, se expandirá en las próximas horas mientras Paz evalúa declarar formalmente el estado de excepción. Las imágenes de uniformados enfrentándose a civiles en Santa Cruz, junto con los heridos, anticipan que la legitimidad del proceso será puesta a prueba tanto en las calles como en la opinión pública internacional. La experiencia de otras naciones de la región, como Chile o Colombia, muestra que la intervención militar en la seguridad interior suele dejar secuelas políticas profundas, y Bolivia no parece estar exenta de esa dinámica.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Los medios de la Europa continental informan sobre los choques entre policía y manifestantes que exigen la renuncia del presidente de centroderecha Rodrigo Paz, destacando el bloqueo de carreteras que causa graves carencias de alimentos y medicinas. El Congreso boliviano aprobó una ley que permite el uso de militares para sofocar las protestas, mientras las fuerzas de seguridad intentan despejar las vías. La crónica mantiene una distancia crítica y señala el respaldo estadounidense al gobierno.
Los medios latinoamericanos destacan la aprobación en el Congreso boliviano de una ley de estado de excepción tras semanas de protestas y bloqueos de carreteras que ahondan la crisis política y social. Las notas también informan de choques con policías heridos, enmarcando al presidente de centroderecha y la necesidad de desbloquear las vías para garantizar los suministros. El tono pragmático subraya la urgencia de resolver la parálisis del país.
El medio iraní describe violentos choques entre policías antidisturbios y manifestantes en un bloqueo de carretera en Bolivia, con gases lacrimógenos, piedras y neumáticos quemados, mientras la protesta que exige la renuncia del presidente de centroderecha paraliza el país desde hace un mes. Sin mencionar expresamente el respaldo estadounidense, la crónica transmite alarma e indignación por la represión de las fuerzas de seguridad. La atención permanece en los enfrentamientos inmediatos y el descontento social.
Esta noticia ha aparecido en
11 medios · 2 idiomas · ventana 24 horas