Ruby Rose acusa a Katy Perry de agresión sexual, la cantante lo tacha de 'mentiras temerarias'
La actriz australiana denunció un episodio ocurrido hace 20 años en Melbourne; el entorno de Perry rechaza las afirmaciones mientras la pareja de la artista, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau, asiste a Coachella.

La actriz y modelo australiana Ruby Rose ha acusado a la estrella pop estadounidense Katy Perry de agredirla sexualmente hace dos décadas en una discoteca de Melbourne. Las declaraciones, publicadas en la plataforma Threads en respuesta a un artículo sobre la reacción de Perry al concierto de Justin Bieber en Coachella, desataron una inmediata negativa por parte del equipo de la cantante, que calificó las afirmaciones de «categóricamente falsas» y de «peligrosas y temerarias mentiras». Rose, de 40 años, ofreció detalles explícitos del supuesto incidente que, según ella, ocurrió cuando descansaba sobre las rodillas de una amiga, insistiendo en que no se trató de un beso sino de un contacto de naturaleza sexual no consentida.
La controversia irrumpió en un momento de alta exposición mediática para Perry, quien asistía al festival californiano junto a su pareja, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau. Imágenes de ambos en actitud relajada —con Trudeau luciendo una gorra con la visera hacia atrás y comiendo fideos en la calle— ya habían generado comentarios irónicos en la prensa australiana, que acuñó el término «Trudoolie» para describir la escena. Fue precisamente un comentario jocoso de Perry sobre el uso de YouTube Premium durante el espectáculo de Bieber el que sirvió de catalizador para que Rose hiciera públicas sus acusaciones, subrayando el contraste entre la frivolidad festivalera y la gravedad de la denuncia.
Desde la óptica de los medios australianos, el caso ha tenido un impacto particular por la nacionalidad de Rose y el lugar de los hechos alegados, la discoteca Spice Market de Melbourne. Analistas norteamericanos enfatizan la rotundidad del desmentido oficial, que busca blindar la imagen de una artista cuyo último álbum no alcanzó el éxito esperado. En Europa, la prensa germano-suiza ha recogido el episodio sin añadir elementos nuevos, mientras que en Canadá la presencia de Trudeau añade una capa de incomodidad política para un exmandatario que cultivó un perfil feminista durante su gobierno. Las reacciones en redes sociales, especialmente en América Latina y España, oscilan entre el apoyo a la presunta víctima y el escepticismo ante una acusación lanzada como comentario en una plataforma digital.
El episodio se inscribe en la larga estela del movimiento #MeToo, que desde 2017 ha redefinido los umbrales de tolerancia frente a conductas de figuras públicas. La defensa legal de Perry podría enfrentar dificultades si la controversia escala, aunque las alegaciones se refieren a hechos ocurridos mucho antes de la era de movilización feminista actual y en un contexto de fiesta privada con escasos testigos. Observadores en Ciudad de México señalan que el caso ilustra la tensión entre la inmediatez de la denuncia en redes y los procesos judiciales tradicionales, mientras que juristas españoles recuerdan que la carga de la prueba sigue recayendo sobre quien acusa. Lo cierto es que, por ahora, la única certeza es que la polarización en torno al caso está servida.
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