La natalidad se desploma en las potencias demográficas: India, Japón y Corea del Sur lideran un declive global
La tasa de fertilidad de India cae a 1,9 hijos por mujer, por debajo del umbral de reemplazo, mientras Japón registra mínimos históricos y Corea del Sur se sitúa por debajo de un hijo por mujer, agravando los desafíos demográficos globales.

La demografía mundial registra un punto de inflexión: India, el país más poblado del planeta con cerca de 1.476 millones de habitantes, ha visto cómo su tasa de fecundidad total descendía hasta 1,9 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo de 2,1. El dato, confirmado por el informe del Sistema de Registro de Muestras de 2024, fue destacado por el empresario tecnológico Elon Musk, quien señaló que entre los sectores más educados la natalidad india llevaba años bajo ese umbral. La cifra, que la publicación AF Post sitúa en una caída desde 2,3 hijos en la última década, deja a la mayoría de los estados indios con una fecundidad insuficiente para mantener la estabilidad poblacional a largo plazo.
Desde Nueva Delhi, los análisis subrayan la rapidez del declive: si a principios de siglo la alta fertilidad de las regiones septentrionales compensaba las áreas más desarrolladas, hoy solo seis estados se mantienen por encima del reemplazo. Esta transición refleja un patrón que los demógrafos han bautizado como la «trampa de la baja fecundidad»: a menor desarrollo económico y mayor acceso a la educación, las tasas caen sin que las políticas públicas logren revertir la tendencia. En paralelo, las élites urbanas indias registran desde hace años índices similares a los de Europa meridional, lo que anticipa un envejecimiento acelerado en las metrópolis.
Las miradas se dirigen al este de Asia, donde Japón ha marcado un récord histórico de nacimientos en 2025 con un desplome poblacional de 3,1 millones de personas en cinco años, según los datos censales preliminares. La caída del 2,5 %—la más rápida jamás registrada—reduce su población a 123 millones y la relega al duodécimo puesto global, pese al aumento de residentes extranjeros hasta los 3,2 millones. Solo Tokio y Okinawa crecen, mientras el resto del archipiélago se vacía. Más extrema es la situación en Corea del Sur, donde la fecundidad ha pasado de más de seis hijos por mujer en los años cincuenta a menos de uno en 2023, la tasa más baja del mundo. Desde Seúl, los investigadores advierten de que se ha alcanzado un punto de no retorno en la contracción demográfica.
Los datos de Naciones Unidas y la Base de Datos de Fertilidad Humana pintan un cuadro global de desplome: la fecundidad mundial ha caído de 4,9 hijos por mujer en la década de 1950 a 2,3 en la actualidad. Mientras en amplias zonas de África y Asia central las tasas siguen siendo elevadas—entre tres y siete hijos—, el este asiático simboliza la paradoja contemporánea: sin guerras ni hambrunas, la humanidad simplemente deja de tener hijos. Para el mundo hispanohablante, esta tendencia resuena con fuerza: España lleva décadas con una de las fecundidades más bajas de Europa (en torno a 1,2) y América Latina experimentó una caída del 60 % desde los años setenta, con países como Chile, Uruguay y Colombia ya por debajo del reemplazo.
El horizonte dibuja una reconfiguración del poder económico y geopolítico. La escasez de mano de obra joven tensiona los sistemas de pensiones y sanitarios, mientras la competencia por atraer inmigrantes cualificados se intensifica. En India, la bono demográfico se estrecha; en Japón, la robotización y la inmigración controlada apenas mitigan el declive. Los especialistas consideran que las respuestas políticas—desde subsidios por hijo hasta reformas laborales—han fracasado en revertir la tendencia. El siglo XXI se define así por un desafío silencioso pero irreversible: gestionar la prosperidad en sociedades que, por primera vez en la historia, envejecen a un ritmo superior al que nacen.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
La tasa de fecundidad total de India ha caído a 1,9, situándose por debajo del nivel de reemplazo por primera vez en la historia del país más poblado del mundo. El empresario Elon Musk señaló el descenso, observando que entre los más educados la fecundidad cayó bajo el reemplazo hace años, enmarcándolo como una advertencia demográfica.
Una nueva 'contagion' se propaga en India: el país antaño sinónimo de explosión demográfica ahora se precipita hacia la contracción poblacional. El desplome de la natalidad a 1,9 se presenta como una enfermedad sigilosa, con inquietantes analogías con la desastrosa trayectoria china y temores de una inminente crisis laboral y económica.
Sin guerras ni hambrunas, la humanidad simplemente está dejando de reproducirse: la fertilidad mundial se ha reducido a la mitad desde los años 50, hasta apenas 2,3 hijos por mujer. Corea del Sur se ha desplomado por debajo de un hijo, India ha caído bajo el reemplazo, y la tendencia se describe como una inversión profunda y antinatural que amenaza el tejido mismo de las sociedades y su seguridad.
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