La justicia boliviana declara en rebeldía a Evo Morales y ordena su captura por trata de menores
El expresidente se ausentó del juicio por trata agravada de personas y el tribunal de Tarija suspendió el proceso hasta que comparezca o sea detenido. El fallo agudiza la crisis política en Bolivia.

Un tribunal del departamento boliviano de Tarija declaró este lunes en rebeldía al expresidente Evo Morales, emitió una orden de captura en su contra y suspendió el juicio oral que debía comenzar por el presunto delito de trata agravada de personas. La magistrada Rosmery Ruiz, presidenta del tribunal, ratificó los mandamientos de aprehensión y arraigo después de que ni el exmandatario ni sus abogados comparecieran a la audiencia inaugural. La decisión se produjo en un clima de máxima tensión, luego de que la defensa de Morales anticipara que no acudiría por considerar que el proceso carecía de garantías imparciales.
La Fiscalía acusa a Morales de haber mantenido una relación con una adolescente de 15 años durante su mandato, fruto de la cual habría nacido una hija. Los padres de la presunta víctima están imputados de haber consentido la relación a cambio de favores políticos y económicos; la madre permanece fugitiva y el padre estuvo detenido. El exmandatario, que fue el primer indígena en gobernar Bolivia durante casi catorce años y renunció en 2019 tras una disputada elección, se refugia desde hace meses en la zona cocalera del Chapare bajo la protección de miles de campesinos. En redes sociales afirmó que no buscaba impunidad sino un proceso «imparcial y apegado a la Constitución», y denunció una «guerra jurídica» en su contra. Desde la óptica de la prensa española, el caso refleja un choque político de largo alcance: el expresidente y actual líder del Movimiento al Socialismo se enfrenta a su antiguo aliado, el presidente Luis Arce, en una disputa que ha fracturado al oficialismo y que se plasma en el terreno judicial.
El fiscal Luis Gutiérrez explicó que el juicio quedará paralizado «mientras comparezcan o se haga comparecer, por la fuerza pública, a los acusados». La Fiscalía aseguró disponer de más de 170 pruebas de cargo, entre ellas decenas de testimonios. Analistas en Buenos Aires y La Paz advierten que la declaración de rebeldía y la persistente protección de los cocaleros al exmandatario consolidan un escenario de creciente desacato institucional que podría derivar en enfrentamientos, como los ya ocurridos entre policías y simpatizantes en octubre pasado. El tribunal, además, rechazó un recurso de recusación presentado la semana pasada por la defensa, cerrando toda vía de dilación procesal.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Progressive Latin American media frame the story as a controversial judicial move, highlighting Evo Morales’s call for a fair trial and his denial of seeking impunity. His absence is portrayed as a protest against a politicized system, while the court proceeds with a contempt ruling and arrest warrant. The tone is critical of the timing and motives behind the case, seen as part of a political vendetta.
Continental European media report the news with a detached, factual tone, focusing on the judicial developments: the contempt ruling and arrest warrant for Evo Morales, accused of child trafficking for a relationship with a 15-year-old. The tense political context with the current president is noted, but the emphasis remains on the legal process and specific charges. No clear stance emerges, just a measured account of events.
Chinese state media report the news in a sober, factual manner, focusing on the contempt ruling and the charge of minor trafficking. Morales’s political past as the first indigenous president is mentioned, but without partisan commentary. The tone is neutral and descriptive, with attention on the legal and procedural aspects of the case.
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