Bruselas acusa a Meta de no bloquear a los menores de 13 años en Instagram y Facebook y amenaza con multas récord
La Comisión Europea concluye de forma preliminar que las plataformas incumplen la Ley de Servicios Digitales por controles de edad ineficaces, mientras impulsa una aplicación propia para proteger a la infancia sin vulnerar la privacidad adulta.

La Comisión Europea ha emitido un dictamen preliminar que acusa a Meta de infringir la Ley de Servicios Digitales (DSA) al no impedir que niños menores de 13 años accedan a Instagram y Facebook. Pese a que las condiciones de uso de la compañía fijan esa edad mínima, las investigaciones revelan que los sistemas de verificación son ineficaces: los menores pueden simplemente introducir una fecha de nacimiento falsa durante el registro, sin controles efectivos que comprueben la veracidad del dato. La vicepresidenta ejecutiva Henna Virkkunen fue tajante al afirmar que las plataformas «están haciendo muy poco» para hacer cumplir sus propias normas, según recogen fuentes comunitarias.
Las consecuencias económicas podrían ser monumentales. La DSA contempla sanciones de hasta el 6 % de la facturación anual global, lo que en el caso de Meta —con unos ingresos estimados en 201.000 millones de dólares para 2025— se traduciría en una multa cercana a los 12.000 millones de dólares, según cálculos difundidos por analistas rusos. En Moscú, donde la empresa matriz está prohibida por considerarse extremista, se subraya la paradoja de que una corporación vetada en el país pueda enfrentar una penalización financiera de tal magnitud en Europa. La Comisión ha remitido sus conclusiones a las agencias y expertos pertinentes para un examen más profundo, antes de una decisión definitiva.
Meta rechaza de plano la acusación. Un portavoz de la tecnológica, citado por medios italianos, aseguró que «los instrumentos para la verificación de la edad existen y pronto llegarán otros». La empresa defiende que ya ha implementado medidas y que colabora con las autoridades. Sin embargo, Bruselas insiste en que la evaluación de riesgos para los menores ha sido inadecuada y en que los sistemas actuales no bastan para identificar y eliminar cuentas de usuarios infantiles de manera efectiva, como señalan los informes preliminares.
Ante las carencias detectadas, el Ejecutivo comunitario ha pisado el acelerador con su propia solución: una aplicación europea de verificación de edad, presentada a mediados de abril, que permitiría a los usuarios demostrar su mayoría de edad sin revelar su identidad completa, preservando la privacidad. Virkkunen la calificó como «la siguiente pieza del rompecabezas» para construir un espacio digital seguro para los niños sin restringir los derechos de los adultos. La Comisión ha recomendado a los Estados miembros que adapten y publiquen la herramienta antes de que finalice el año, lo que podría convertirla en un estándar obligatorio.
El caso trasciende las fronteras europeas. La controversia aviva el debate global sobre la protección de la infancia en internet, con ecos en América Latina, donde varios países discuten legislaciones similares para exigir controles parentales y verificación de edad. Si las conclusiones preliminares se confirman, Meta se enfrentará a una de las multas más elevadas jamás impuestas por incumplimiento de normas digitales, lo que sentaría un precedente de enorme calado para la industria tecnológica mundial. Mientras tanto, la batalla legal y política entre las grandes plataformas y los reguladores europeos no ha hecho más que empezar.
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