Carney conquista la mayoría parlamentaria tras dos victorias liberales en Toronto
Los triunfos en Scarborough Southwest y University-Rosedale elevan al partido gobernante a 173 escaños. El primer ministro podrá legislar sin oposición hasta 2029, mientras se define la parcial en Quebec.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, obtuvo este lunes la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes al imponerse en dos elecciones parciales celebradas en feudos liberales del área metropolitana de Toronto. Las victorias de Danielle Martin en University-Rosedale y Doly Begum en Scarborough Southwest —con casi el 65 % y una diferencia abrumadora, respectivamente— situaron al Partido Liberal en 173 diputados de los 343 que componen la cámara baja, uno por encima del umbral de la mayoría. Aún se espera el desenlace en la circunscripción quebequense de Terrebonne, donde el Bloc Québécois disputa palmo a palmo el escaño. Con esta nueva aritmética, Carney podrá aprobar leyes sin necesidad de negociar con la oposición y eludir una eventual moción de censura hasta las próximas elecciones federales, previstas para octubre de 2029.
La mayoría absoluta llega un año después de que el antiguo gobernador de los bancos centrales de Canadá e Inglaterra asumiera el poder en minoría, tras las elecciones de la primavera boreal de 2025. Desde entonces, el Ejecutivo sorteó la fragilidad parlamentaria con apoyos puntuales y, sobre todo, con una serie de tránsfugas: cinco diputados opositores se pasaron a las filas liberales, el más reciente la conservadora Marilyn Gladu la semana pasada. Analistas de la prensa anglófona califican estos movimientos como un “golpe al cuerpo” para el líder conservador Pierre Poilievre, cada vez más expuesto. En contraste, los medios francófonos de Quebec subrayaban la atmósfera de indiferencia con que los militantes liberales recibían en Terrebonne unos resultados que, sin embargo, otorgaban a Carney un poder sin contrapesos y ponían fin a siete años de gobiernos minoritarios en Canadá.
La nueva mayoría ofrece a Carney una libertad de maniobra que no disfrutaba ningún primer ministro desde 2019. Sin la necesidad de pactar con el NPD —como hizo Justin Trudeau para avanzar en cuidado infantil, salud dental y farmacoseguro—, el gabinete puede acelerar las reformas estructurales que considera urgentes frente a la amenaza de una economía reconfigurada por las tensiones comerciales con Estados Unidos. Pero en Ottawa algunos columnistas advierten que gobernar sin necesidad de diálogo corre el riesgo de alejar al Partido Liberal de sus valores históricos, canjeando convicciones por puro pragmatismo de poder.
Desde la óptica europea, la mayoría absoluta refuerza la capacidad de Carney para plantar cara a Washington en la renegociación del T-MEC y en los conflictos arancelarios, mientras que analistas asiáticos destacan la certidumbre que un horizonte legislativo hasta 2029 brinda a los inversores internacionales. Sin embargo, una posible derrota liberal en Terrebonne recordaría que el control de Ottawa no disipa los desafíos regionales. Carney, con el Parlamento ahora bajo dominio, se dispone a gobernar con la ambición de quien ya no necesita pedir permiso: un escenario que combina estabilidad institucional con la exigencia de no desoír las voces de una federación tan diversa como Canadá.
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