Moscú admite canales reservados con Ucrania y crece el misterio sobre el enviado de Putin
Un asesor del Kremlin confirmó que un conocido magnate ruso viajó a Kiev para reunirse con Zelenski, pero evitó identificarlo. Un diputado ucraniano aseguró que se trató de Román Abramovich.

El Kremlin ha reconocido abiertamente la existencia de canales diplomáticos reservados con Ucrania, al tiempo que mantiene el misterio sobre la identidad del empresario ruso que, según el presidente Vladímir Putin, viajó a Kiev en mayo por invitación de Volodímir Zelenski. La revelación, difundida por medios rusos, confirma que, pese a la guerra, persisten contactos de alto nivel entre ambas partes, alimentando especulaciones sobre posibles negociaciones secretas.
En declaraciones al periodista Pável Zarubin del canal VGTRK, el asesor presidencial Yuri Ushakov calificó al visitante como un «empresario suficientemente grande» y «conocido por muchos», pero se negó a dar su nombre. Putin ya había mencionado el episodio durante el Foro Económico de San Petersburgo, señalando que el magnate le transmitió un mensaje de Zelenski y que él mismo confía plenamente en este viejo conocido. La identidad del intermediario se convirtió en objeto de inmediata controversia: el diputado ucraniano Alexéi Goncharenko afirmó en la Rada que se trataba del multimillonario Román Abramovich, otrora propietario del Chelsea y figura cercana al poder ruso.
Ushakov precisó que Moscú mantiene con Kiev tanto contactos «abiertos» como «cerrados». Los primeros, dijo, se dieron durante las varias rondas de negociación que ambas partes sostuvieron en los primeros meses de la invasión. Los segundos no se han interrumpido. La visita del empresario ocurrió alrededor del 21 de mayo, en vísperas de un ataque ucraniano con drones sobre territorio ruso, lo que subraya la complejidad de cualquier acercamiento en medio de las hostilidades.
Para observadores internacionales, el episodio revela la persistencia de la diplomacia corporativa como vía informal en conflictos de alta intensidad. Desde Bruselas, la figura de Abramovich —sancionado por la UE pero excluido de las medidas punitivas de Estados Unidos a pedido de Kiev por su posible rol mediador— ejemplifica las ambigüedades de estos canales. Analistas latinoamericanos, acostumbrados a procesos de paz con facilitadores privados, ven en este caso un patrón familiar, aunque advierten que la desconfianza mutua limita los alcances de cualquier gestión. Mientras se despejan las incógnitas sobre el enviado, Moscú y Kiev siguen sin confirmar un diálogo formal de paz.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
El Kremlin confirma que mantiene contactos tanto abiertos como cerrados con Kiev, mencionando la reciente visita de un destacado empresario ruso a la capital ucraniana. Las fuentes oficiales subrayan la continuidad de un diálogo pragmático a través de canales paralelos, sin revelar la identidad del intermediario.
Los medios estatales iraníes señalan que Moscú mantiene contactos privados con el 'régimen de Kiev', citando a un asesor del Kremlin. Se recuerdan las rondas previas de negociaciones abiertas y se destaca el uso continuado de canales discretos como una gestión pragmática.
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