Mark Carney conquista la mayoría parlamentaria en Canadá tras dos victorias parciales en Toronto
El primer ministro refuerza su gobierno con 173 escaños; la oposición queda debilitada y el Ejecutivo podrá legislar sin apoyos hasta 2029.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, logró la noche del lunes la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes al imponerse en dos elecciones parciales en Toronto, consolidando un gobierno que hasta ahora dependía de apoyos puntuales. Según proyecciones de la radiotelevisión pública CBC y otros medios canadienses, las victorias en los distritos de Scarborough-Suroeste y University-Rosedale —feudos liberales— elevaron al Partido Liberal a 173 escaños, uno por encima del umbral de mayoría en una cámara de 343. Un tercer comicio en la circunscripción quebequense de Terrebonne, cuyo resultado definitivo se esperaba en las horas siguientes, podría ampliar aún más el margen de maniobra de Carney.
A esa cifra simbólica también contribuyó el reciente pase de la diputada conservadora Marilyn Gladu a las filas liberales, la cuarta deserción en pocos meses. La práctica ha sido duramente criticada por el exministro Peter MacKay, quien la calificó de “golpe directo” a la oposición. Desde la prensa anglosajona, analistas señalan que el nuevo reparto de fuerzas rompe con siete años de gobiernos en minoría —los dos de Justin Trudeau y el inicial del propio Carney— y otorga al Ejecutivo capacidad para aprobar legislación sin necesidad de acuerdos con otras fuerzas.
La cobertura francófona de Quebec, sin embargo, matiza la euforia. En un mitin liberal celebrado en Terrebonne, los resultados se recibieron con indiferencia, pues el escaño se disputaba en un clima de batalla cerrada con el Bloc Québécois. Los medios subrayan que la mayoría se cimentó en plazas seguras de Toronto, mientras que en la provincia francófona el partido de Carney sigue encontrando resistencias.
Desde la óptica internacional, la BBC y el South China Morning Post coinciden en que la mayoría otorga a Carney un horizonte de estabilidad hasta 2029, algo que los mercados valorarán ante las persistentes amenazas comerciales de Washington. Analistas en Ottawa anticipan que el primer ministro usará su nueva fortaleza parlamentaria para impulsar reformas estructurales en una economía amenazada por Estados Unidos, aunque deberá gestionar las tensiones internas de un partido cuyo único valor intocable, según comentaristas conservadores, sigue siendo el poder.
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