Live Nation y Ticketmaster declarados culpables de monopolio en histórico fallo en Nueva York
Un jurado federal de Manhattan determinó que el gigante del entretenimiento operó un monopolio ilegal que sobrecargó a los fans; el juez podría ordenar el desmembramiento de la compañía.

Tras varias semanas de juicio, un jurado federal de Nueva York declaró a Live Nation Entertainment y su filial Ticketmaster culpables de monopolizar ilegalmente el mercado de grandes recintos de conciertos y de la venta de entradas. El veredicto, emitido el miércoles, supone una derrota de primer orden para el actor dominante en la industria de la música en vivo, que posee, gestiona o controla la contratación de artistas en cientos de espacios, según quedó acreditado en el proceso. El fiscal general de California, Rob Bonta, calificó el fallo de «victoria histórica» para artistas, fans y recintos, un sentimiento al que se sumó la fiscal general de Nueva York, Letitia James, que había enarbolado la causa como una defensa de los consumidores frente a los «monopolios dañinos».
La demanda civil, presentada originalmente por el Departamento de Justicia en mayo de 2024 bajo la administración Biden, dio un giro cuando la administración Trump alcanzó un acuerdo extrajudicial de 280 millones de dólares con la empresa en marzo de este año. Sin embargo, una coalición de 34 estados, a la que luego se sumaron casi cuarenta, rechazó ese pacto e insistió en seguir el juicio. El jurado determinó que Ticketmaster había sobrecargado 1,72 dólares por entrada en 22 estados entre 2020 y 2024, una práctica que, según los estados demandantes, ilustra los efectos anticompetitivos de una integración vertical que asfixia a los rivales e impone precios inflados a los consumidores. Desde la óptica europea, el caso reaviva los debates sobre concentraciones similares en el sector del entretenimiento y la tecnología, donde los reguladores también han alertado sobre abusos de posición dominante.
La decisión coloca ahora el futuro del grupo en manos del juez Arun Subramanian, quien deberá decidir las medidas correctivas en un procedimiento separado. Las opciones sobre la mesa van desde indemnizaciones multimillonarias hasta la desinversión forzosa de salas de conciertos o incluso la venta de Ticketmaster, una medida estructural que transformaría el mercado mundial de los espectáculos. Analistas en América Latina apuntan que el fallo podría tener repercusiones más allá de Estados Unidos, pues Live Nation opera en varios países de la región, entre ellos Argentina y México, donde el mercado de eventos en vivo se recupera con fuerza tras la pandemia y donde la marca Ticketmaster es también sinónimo de venta de entradas para grandes espectáculos. Un eventual desmembramiento alteraría inevitablemente las dinámicas comerciales para promotores locales y aficionados.
Live Nation anunció que recurrirá la sentencia, calificando el veredicto del jurado como «una decepción», pero el golpe simbólico podría acelerar iniciativas legislativas o regulatorias en otras latitudes. Los especialistas señalan que, aunque no cabe esperar una bajada inmediata de los precios de las entradas, el caso marca un punto de inflexión en el escrutinio global del poder vertical en las industrias culturales, comparable a los movimientos antimonopolio contra las plataformas tecnológicas. El impacto final dependerá de la decisión del juez y de la capacidad de los reguladores europeos y latinoamericanos para tomar nota de un precedente que, en palabras de la fiscal James, aspira a «devolver la competencia justa a la industria del entretenimiento en vivo».
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