Las negociaciones de paz entre EE.UU. e Irán fracasan tras 21 horas: la exigencia nuclear bloquea un acuerdo histórico
La maratoniana sesión en Islamabad terminó sin pacto. Vance acusó a Teherán de no renunciar a su programa atómico; Irán denunció demandas «excesivas». La tregua pende de un hilo.

Después de 21 horas de negociaciones cara a cara, la primera cumbre de alto nivel entre Washington y Teherán desde la Revolución Islámica de 1979 terminó en la madrugada del domingo sin ningún avance tangible. El vicepresidente estadounidense J. D. Vance, con un gesto que la prensa europea describió como «más que serio», anunció desde Islamabad que «no hemos alcanzado un acuerdo» y que Irán «eligió no aceptar nuestros términos» [A3][A13]. La delegación iraní, encabezada por el presidente del Parlamento Mohamad Bagher Ghalibaf, abandonó la capital paquistaní responsabilizando a Estados Unidos de «exigencias excesivas» y subrayando que no habrá cambios en el bloqueo del estrecho de Ormuz sin un «acuerdo razonable» [A5][A12][A14].
Fuentes cercanas a las conversaciones, citadas por medios italianos y españoles, revelaron que tres grandes escollos impidieron el consenso: la reapertura inmediata de Ormuz, el futuro del uranio enriquecido iraní y la liberación de fondos iraníes congelados en el exterior [A21][A8]. Vance fue tajante: «Necesitamos un compromiso afirmativo de que no buscarán un arma nuclear a largo plazo, y aún no lo hemos visto» [A19][A11]. En Teherán, el portavoz de Exteriores respondió que «la diplomacia no termina nunca», pero la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, advirtió que la situación en la estratégica vía marítima no variará si no hay contrapartidas [A14][A25].
El fracaso de Islamabad reverberó en las cancillerías internacionales. Desde la óptica de Bruselas, la Alta Representante de la UE expresó su «profunda decepción» e instó a retomar el diálogo, postura que compartió la ministra de Exteriores australiana, Penny Wong, quien calificó el desenlace de «decepcionante» y urgió a preservar el alto el fuego [A7]. Analistas en Washington y medios como The Atlantic advirtieron que la tregua de dos semanas, pactada apenas unos días antes bajo mediación paquistaní, es «extremadamente frágil» y ya se vio erosionada por los intensos bombardeos israelíes sobre Líbano, que dejaron cientos de muertos y que el primer ministro Netanyahu justificó como una «escaramuza separada» [A18][A15][A23]. La Casa Blanca, sin embargo, mantuvo que los ataques no violan el cese de hostilidades con Irán.
Para los mercados latinoamericanos, dependientes de la estabilidad de las rutas energéticas globales, el estancamiento aviva el temor a una escalada que dispare los precios del crudo. Mientras los destructores estadounidenses ya iniciaron operaciones de desminado en Ormuz, según confirmó el CENTCOM [A17], los analistas en Buenos Aires y Ciudad de México no descartan que una nueva ofensiva militar directa sobre infraestructura iraní pudiese arrastrar a la economía global a una recesión. Aunque los equipos negociadores prometieron mantener los contactos, el regreso de Vance a Washington con las manos vacías deja abierta la posibilidad de que el presidente Donald Trump reactive su retórica de «destruir su civilización en una noche» [A20][A24]. Por ahora, como señaló un comentarista alemán, la puerta queda apenas «un resquicio abierta» [A1], pero el tiempo se agota.
Esta noticia ha aparecido en
32 medios · 5 idiomas · ventana 24 horas