La OMS admite que el brote de ébola Bundibugyo la “está superando” y eleva a 220 las muertes sospechosas
Los casos superan los 900 en Congo y Uganda, mientras la desconfianza y los ataques a centros de aislamiento agravan la respuesta. Diez países vecinos entran en alerta máxima.

La epidemia de ébola causada por la rara cepa Bundibugyo se ha agravado hasta el punto de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el virus avanza más rápido que los esfuerzos para contenerlo. En una reunión ministerial virtual convocada por la agencia sanitaria de la Unión Africana, el director general Tedros Adhanom Ghebreyesus advirtió que “el brote nos está superando” y situó en 220 las muertes sospechosas en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, con más de 900 casos identificados, de los cuales al menos 101 han sido confirmados. Desde Ginebra, el máximo responsable de la OMS calificó la situación de “extremadamente grave y compleja” y anunció su viaje inmediato al epicentro congoleño.
Más allá de los números, la respuesta se ve minada por un contexto de violencia y desconfianza comunitaria. En la provincia nororiental de Ituri se han registrado al menos tres ataques en una semana contra centros de aislamiento. El más reciente, en el Hospital General de Mongbwalu, obligó a evacuar a pacientes y personal sanitario. Jóvenes locales irrumpieron en busca de un cadáver para realizar ritos funerarios tradicionales que el gobierno ha prohibido por el alto riesgo de contagio. La práctica de velar, tocar o lavar los cuerpos, profundamente arraigada en la región, convierte a las mujeres –cuidadoras principales y encargadas de preparar a los difuntos– en las víctimas más expuestas. Analistas en Addis Abeba subrayan que esta fractura entre las costumbres y las normas sanitarias ha facilitado la huida de más de dos decenas de pacientes de un mismo hospital, dispersando potenciales focos de transmisión.
La dimensión regional del peligro es inédita en este brote. La Unión Africana ha identificado diez países en riesgo inmediato: Sudán del Sur, Ruanda, Kenia, Tanzania, Etiopía, Congo-Brazzaville, Burundi, Angola, República Centroafricana y Zambia. Se trata de una geografía marcada por fronteras porosas, movimientos de población y sistemas de salud frágiles. Para observadores europeos, la declaración de emergencia de salud pública de importancia internacional activada por la OMS refleja un temor fundado a una propagación transfronteriza difícil de atajar, sobre todo porque la cepa Bundibugyo –menos letal que la variante Zaire pero para la que no existe vacuna autorizada– complica las intervenciones clásicas de contención. Fuentes especializadas en Buenos Aires recuerdan que el virus Bundibugyo, identificado por primera vez en Uganda en 2007, presenta una tasa de mortalidad más baja, aunque la ausencia de inmunización específica mantiene a las autoridades en máxima alerta.
El propio Tedros admitió que el retraso en la detección inicial del brote, declarado oficialmente a mediados de mayo, ha obligado a los equipos a “tratar de recuperar terreno” mientras el patógeno se propaga. Sin embargo, la combinación de escasez de suministros básicos, ataques a las instalaciones y la movilización de cadáveres sin protección está reconfigurando la respuesta. La OMS insiste en la necesidad de acciones inmediatas por parte de los países vecinos y en el refuerzo de la vigilancia, pero la confianza de las comunidades locales sigue siendo el eslabón más débil. Si no se reconcilian las prácticas culturales con las exigencias epidemiológicas, advierten expertos en salud pública africanos, incluso los operativos de emergencia más robustos corren el riesgo de verse desbordados.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
The Ebola outbreak in DRC and Uganda is spiraling out of control, with over 900 suspected cases and 220 deaths. WHO warns as attacks on health centers and traditional burial practices hamper the response. The situation is complicated by violence and population mobility.
WHO admits the Ebola outbreak, caused by the Bundibugyo strain, is outpacing response efforts. With over 900 suspected cases and 220 deaths, treatment centers are attacked and patients flee. Neighboring countries are on alert.
The WHO director warns that the Ebola outbreak in Congo is extremely serious and calls on neighboring countries to act immediately. Suspected cases exceed 900 and deaths 200. The situation is complex and requires a coordinated effort.
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