La guerra en Oriente Medio encarece la moda rápida y los preservativos por el bloqueo de Ormuz
El cierre del estrecho interrumpe el suministro de derivados del petróleo, disparando los costes del poliéster y del caucho sintético; los consumidores rusos ya pagan hasta un 30% más por los condones.

La guerra en Asia Occidental ha bloqueado el estrecho de Ormuz, desatando un choque de oferta que encarece la ropa de moda rápida y los preservativos. Los derivados del petróleo, base del poliéster y el caucho sintético, escasean, y las fábricas de India y Malasia trasladan el sobrecoste. Según informes procedentes de Nueva Delhi, los productores indios de hilo de poliéster pagan cerca de un 30% más por los insumos, mientras que en Moscú el precio de una caja de preservativos ha saltado de 450 a 530 rublos en apenas semanas.
El poliéster, que representa el 59% de la producción mundial de fibras, es la columna vertebral de la confección asequible de marcas como Zara y H&M. Con el estrecho de Ormuz cerrado, el suministro de productos refinados de petróleo que alimentan la petroquímica asiática se ha estrangulado. Los proveedores chinos han elevado sus tarifas, y las fábricas textiles de India y Bangladesh, que abastecen a las grandes cadenas internacionales, se enfrentan a un encarecimiento insostenible. Desde la óptica de los centros manufactureros del sur de Asia, la crisis amenaza con erosionar los márgenes y forzar un aumento de los precios finales de vestidos, camisetas y zapatillas deportivas.
En paralelo, el sector del caucho sintético, concentrado en Malasia, sufre una presión similar. Karex, mayor fabricante mundial de condones —proveedor de Durex y Trojan— anunció incrementos de hasta el 30%. Top Glove reporta que el coste de su principal material se duplicó. Las farmacias rusas ya reflejan el impacto: la caja de preservativos pasó de un promedio de 477 rublos en el primer trimestre a más de 500 en abril, subidas que duplican la inflación general. Durex, con casi el 40% del mercado ruso, es el termómetro de una tendencia que no tocó techo.
Más allá de la coyuntura, esta crisis revela la fragilidad de las cadenas globales de suministro ante disrupciones geopolíticas. Analistas en Ciudad de México señalan que el mecanismo es el mismo: un shock de oferta de derivados que encarece tanto la moda como la protección sexual. Mientras las ventas de preservativos se estancan —solo un 0,4% de aumento en volumen en Rusia—, la demanda de ropa barata podría contraerse si los precios siguen escalando. La incógnita es cuánto durará el bloqueo y qué alternativas logísticas o de sustitución de materiales podrán mitigar el golpe. Por ahora, la guerra se traduce en una prima de riesgo que se paga en cada compra.
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