Israel emplea fósforo blanco en Líbano con proyectiles de origen estadounidense; crece la presión internacional
Imágenes verificadas confirman ataques con fósforo blanco en Nabatieh y otras localidades; el uso de municiones fabricadas en EE.UU. desata condenas y posibles investigaciones por crímenes de guerra.

La reciente verificación de ataques con fósforo blanco por parte de Israel en el sur del Líbano ha desencadenado una ola de condenas internacionales. Imágenes de redes sociales y análisis de expertos en armamento, respaldados por organizaciones humanitarias, documentaron el uso de proyectiles de artillería de 155 mm —modelo M825A1, de fabricación estadounidense— en la ciudad de Nabatieh el pasado 30 de mayo, donde residen cerca de 40.000 personas. Las densas columnas de humo blanco, características de esta sustancia que se inflama al contacto con el aire, también fueron identificadas en las localidades de Tiro, Qlayaa, Khiam y Yohmor, cercanas a la frontera.
El episodio se enmarca en la escalada de hostilidades entre Israel y Hezbolá, que se reactivó tras los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos contra Irán a finales de febrero y el lanzamiento de proyectiles por parte del grupo chií hacia el norte israelí a principios de marzo. Pese a que se había alcanzado un frágil alto el fuego el miércoles, la denuncia sobre el empleo de fósforo blanco en zonas densamente pobladas reaviva el debate jurídico. Si bien el Protocolo III de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales —del que Israel no es signatario— restringe su uso en áreas civiles, el derecho internacional humanitario prohíbe los ataques indiscriminados. Analistas en Ginebra subrayan que, aunque la sustancia no está prohibida per se, su aplicación en entornos urbanos puede constituir un crimen de guerra.
Desde Washington, el silencio inicial contrasta con la creciente presión de legisladores progresistas que exigen condicionar la ayuda militar a Israel. Mientras, fuentes en Beirut denuncian que estos ataques agravan la crisis humanitaria en el sur del Líbano y dificultan los esfuerzos diplomáticos de estabilización. Las pesquisas periodísticas internacionales, que también documentan el uso de estos proyectiles en el asalto a la fortaleza de Beaufort, añaden un elemento incómodo: las municiones proceden del arsenal suministrado por Estados Unidos. En un contexto donde las investigaciones de la Corte Penal Internacional y las misiones de la ONU en la región cobran impulso, el uso de fósforo blanco podría convertirse en una pieza clave para determinar responsabilidades penales internacionales y redefinir los equilibrios de poder en Oriente Próximo.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Los análisis de video muestran que el ejército israelí ha empleado proyectiles de fósforo blanco sobre zonas pobladas del sur del Líbano. Las evidencias visuales indican un uso reiterado que plantea interrogantes sobre la protección de civiles bajo el derecho humanitario.
El régimen sionista israelí ha demostrado haber lanzado bombas de fósforo blanco contra aldeas libanesas, confirmado por agencias humanitarias internacionales. Estos actos desencadenan una investigación legal y revelan la brutalidad sionista contra la población civil.
Israel lanzó bombas de fósforo blanco sobre áreas pobladas del Líbano durante operaciones contra Hezbolá, según un diario estadounidense. Especialistas en armas identificaron los rastros de humo característicos de esa sustancia química prohibida, cuyo poder incendiario entraña un peligro gravísimo para las comunidades civiles.
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