Fonseca remonta dos sets en contra y desafiará a Djokovic en el horno de París
El brasileño igualó su mejor actuación en Roland Garros tras una victoria épica. Djokovic avanzó con dudas; Sinner lidia con el calor extremo y Zverev recibe críticas por sus declaraciones.

La jornada del miércoles en Roland Garros dejó una de esas remontadas que forjan mitos. João Fonseca, el brasileño de 19 años que ocupa el puesto 30 del ranking ATP, perdía dos sets a cero frente al croata Dino Prizmic y parecía condenado a la eliminación. Sin embargo, con una actuación que la prensa carioca calificó de «iluminada», el joven tenista encadenó tres sets de dominio creciente (6-3, 6-1 y 6-2) para sellar un 3-2 en tres horas y veintisiete minutos de batalla sobre el polvo de ladrillo parisino. La victoria, la primera remontada de su carrera en un Grand Slam, lo conduce ahora a un escenario soñado: enfrentar por primera vez a Novak Djokovic. «Siempre quise estar en su misma llave», confesó Fonseca a la cadena ESPN, recogida por medios brasileños, «será un honor para mi carrera personal».
A sus 39 años, Djokovic también tuvo que sudar más de lo previsto. El serbio superó al francés Valentin Royer, número 74 del mundo, por 6-3, 6-2, 6-7 y 6-3 en un partido que, según la prensa israelí, se alargó por tres horas y media bajo un calor de 32 grados. Aunque dominó con autoridad las dos primeras mangas, cedió el desempate de la tercera y solo logró enderezar el rumbo en el cuarto set. «Cuando juegas tanto tiempo sobre arcilla, es agotador», declaró el balcánico, que elevó a 14-0 su récord ante franceses en el torneo. Analistas italianos, sin embargo, advierten de un declive físico preocupante: antes de París, Djokovic apenas había jugado cuatro partidos desde el Abierto de Australia, se retiró en Miami y cayó en su estreno en Roma, lo que alimenta la incógnita sobre si podrá aspirar realmente a un vigésimo quinto Grand Slam.
El calor no solo castiga a los veteranos. La prensa italiana ha puesto el foco en Jannik Sinner, quien debuta en la sesión diurna más calurosa, con temperaturas previstas de hasta 34 grados, a pesar de que el número uno del mundo prefiere jugar de noche para evitar la humedad y la lentitud de la pista. En Roma ya mostró vulnerabilidad en condiciones similares. Mientras, Alexander Zverev despachó a Machac por un contundente 6-4, 6-2 y 6-2, adornado con 19 saques directos. Pero su andadura no ha estado exenta de polémica. Tras perder la final de Madrid ante Sinner, el alemán se situó en la misma categoría que Djokovic y Alcaraz, afirmando que hay una brecha entre Sinner y el resto, y otra entre él y unos pocos elegidos. Desde Estados Unidos, la leyenda John McEnroe replicó con su célebre «no puedes hablar en serio», reprochándole que se compare con campeones de 24 grandes.
El torneo, envuelto en una ola de calor que tensa los nervios y los músculos, se convierte así en un cruce de narrativas. La irrupción de Fonseca, celebrada con euforia en Brasil y seguida con creciente atención en el resto del continente, simboliza el relevo generacional que amenaza a una vieja guardia fatigada. Pero Djokovic nunca ha sido un campeón corriente, y el historial de hazañas suyas sobre superficies hostiles obliga a manejar con cautela cualquier pronóstico. El duelo entre ambos, aún sin fecha confirmada, encierra la promesa de un partido que pondrá a prueba la resistencia del mito frente al descaro del talento emergente.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
The young Brazilian achieved a heroic comeback, overturning a two-set deficit to win and set up a clash with Djokovic. Media celebrate his inspired performance and fighting spirit, already building anticipation for the next blockbuster.
Djokovic beat a younger opponent in four sets, enduring extreme heat and acknowledging the exhaustion of a three-and-a-half-hour clay battle. The report stays dry, focused on the stats and the Serb's post-match remarks.
Extreme heat dominates the narrative: a threat for Sinner, while Zverev cruises easily and Djokovic chases his 25th slam amid doubts about his form. Weather warnings weave through the star stories, mixing sparkling displays with climate uncertainties.
McEnroe takes a swipe at Zverev for comparing himself to Djokovic and Alcaraz, resurrecting his iconic catchphrase. The ironic put-down dismantles the German's claim, highlighting the real gap between the stars.
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