El mundo en ebullición: olas de calor simultáneas y un futuro récord planetario
Mientras Europa respira tras temperaturas récord de mayo, Taipei marca un nuevo máximo histórico y Brasil se prepara para un El Niño extremo. La OMM advierte: el récord global de 2024 pronto será superado.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha lanzado una advertencia contundente: el récord de temperatura global alcanzado en 2024, con 1,55 °C por encima de los niveles preindustriales, podría quedar obsoleto antes de que termine esta década. Según proyecciones difundidas desde Ginebra, existe un 86 % de probabilidades de que al menos un año entre 2026 y 2030 registre una marca aún más alta, impulsada en parte por un nuevo episodio de El Niño previsto para finales de 2026. Los científicos del Met Office británico, autores principales del informe, estiman incluso que la media del quinquenio 2026-2030 podría superar en un 75 % el umbral de 1,5 °C, con un pico posible de hasta 1,9 °C.
Mientras el planeta se encamina hacia ese horizonte inquietante, varias regiones viven ya un anticipo. En Europa, la ola de calor excepcional de mayo comienza a ceder. En el Reino Unido, tras alcanzar los 35,1 °C en Kew Gardens el martes —una marca inusitada para la primavera—, Londres prevé este jueves máximas de 31 °C y el servicio meteorológico descarta otra noche tropical. En Francia, donde el termómetro llegó a 37,8 °C el jueves y catorce departamentos permanecieron en alerta naranja, la canícula se disipará el domingo con la entrada de aire más fresco. Alemania, sofocada bajo un ‘domo de calor’, espera tormentas y chubascos en los próximos días, aunque el alivio será pasajero.
Al otro lado del mundo, el calor no da tregua. La estación meteorológica de Taipéi registró el miércoles 38,3 °C, la temperatura más alta para un mes de mayo desde que comenzaron las mediciones en 1896, superando marcas previas de 2021 y 2018. Los meteorólogos taiwaneses atribuyen el extremo a un sistema de alta presión del Pacífico, cielos despejados y corrientes descendentes que recalentaron la cuenca de la capital.
América Latina, por su parte, mira con preocupación el horizonte de 2026-2027. Un informe técnico citado por analistas brasileños alerta sobre un posible ‘El Niño Godzilla’, capaz de desencadenar sequías severas en el norte y nordeste de Brasil, con el consiguiente riesgo de incendios forestales y crisis de salud, mientras que el sur del país sufriría inundaciones catastróficas por lluvias torrenciales. Las olas de calor, advierten, intensificarían ambos extremos.
La confluencia de estos episodios —simultáneos pero geográficamente distantes— refleja un sistema climático que se recalienta a gran velocidad. Los expertos de la OMM subrayan que, aunque cada evento tiene detonantes meteorológicos locales, la tendencia de fondo es inequívoca: los años más cálidos del registro se concentran en la última década y el próximo lustro promete batir todos los límites conocidos. Mientras las naciones ajustan sus planes de adaptación, el consenso científico apunta a que el mundo se asoma a una nueva normalidad climática, donde los récords de ayer se convertirán en los promedios de mañana.
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