El incendio de Geelong: la vulnerabilidad energética australiana bajo la lupa global
El fuego en la refinería Viva Energy, extinguido tras 13 horas, redujo un 40 % la producción de gasolina, pero el Gobierno descarta restricciones y asegura importaciones hasta junio.

La madrugada del jueves, un incendio declarado a las 23:15 del miércoles sacudió la refinería de Corio, en Geelong, una de las dos únicas plantas de refinado que quedan en Australia. Las llamas, que alcanzaron 60 metros de altura, fueron contenidas tras trece horas de trabajo de los bomberos, sin que se registraran heridos. La causa apunta a un fallo en los equipos de la sección de gasolina de motor, según las autoridades. Aunque inicialmente se temió una parálisis total, en menos de 48 horas la producción de diésel y queroseno de aviación se recuperó hasta el 80 % de su capacidad, mientras que la de gasolina cayó un 40 %, informó el primer ministro Anthony Albanese desde la propia planta.
La refinería de Viva Energy abastece la mitad del combustible de Victoria y el 10 % del total nacional, por lo que el siniestro disparó las alarmas sobre el suministro. Analistas australianos advirtieron de un posible repunte de hasta 20 centavos de dólar australiano por litro en los precios de la gasolina en el estado, aunque el viernes los valores se mantuvieron estables e incluso bajaron en las grandes ciudades. Desde el Ejecutivo, el ministro de Energía Chris Bowen reconoció que el impacto en la producción de gasolina se prolongará «durante algún tiempo», pero subrayó que las importaciones están garantizadas hasta junio gracias a acuerdos con la petrolera malasia Petronas y a la compra de 100 millones de litros de diésel.
La crisis ha desnudado una dependencia energética que trasciende las fronteras australianas. Medios europeos como Le Temps y Tages-Anzeiger resaltaron el contraste entre la llamada a la calma de las autoridades —pidiendo no precipitarse a las gasolineras— y la fragilidad de un país que importa el 90 % de sus combustibles líquidos. Desde la óptica latinoamericana, la situación evoca los colapsos de refinerías en Venezuela o los cuellos de botella en Brasil, donde la falta de inversión en refinación agrava la vulnerabilidad ante incidentes similares. En el plano editorial, la prensa australiana más conservadora calificó el incendio como «una llamada de atención a políticos dormidos al volante», reclamando mayores reservas estratégicas y un impulso a la electrificación del transporte pesado.
El Gobierno laborista, que acortó una gira diplomática por el Sudeste Asiático para atender la emergencia, ha situado la resiliencia energética en la agenda presupuestaria. Más allá de las importaciones de urgencia, se estudia aumentar las reservas nacionales y modificar las normas para fomentar camiones eléctricos, reduciendo la dependencia del diésel. Mientras tanto, Viva Energy trabaja en una evaluación exhaustiva de los daños y espera restablecer completamente la producción de gasolina en las próximas semanas. La experiencia de Geelong deja una lección que resuena en todo el mundo: la seguridad del suministro exige tanto redundancia industrial como diversificación geopolítica.
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