El desplome de los semiconductores hunde a Wall Street y sacude los mercados globales
Un informe de empleo mejor de lo esperado y los resultados de Broadcom desataron ventas masivas. El Nasdaq cayó un 4,2% y el índice de chips un 10,3%, evaporando más de un billón de dólares.

Wall Street vivió el viernes su peor jornada en más de un año, con un desplome generalizado que tuvo su epicentro en el sector de semiconductores. El índice compuesto Nasdaq se hundió un 4,2%, su mayor caída diaria desde abril de 2025, mientras que el S&P 500 perdió un 2,6% y el Dow Jones retrocedió un 1,3%. Pero fue el índice PHLX de semiconductores el que sufrió el golpe más brutal: un descenso del 10,3%, el más abrupto desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020. En total, las empresas de chips listadas en EE.UU. vieron esfumarse alrededor de 1,3 billones de dólares en valor de mercado, una cifra que pone de manifiesto la magnitud del pánico vendedor.
La chispa que encendió la mecha fue un cóctel de factores. Por un lado, el informe de empleo estadounidense de mayo sorprendió con 172.000 nuevos puestos de trabajo, casi el doble de lo previsto, y una tasa de desempleo estable en el 4,3%. Este dato, en apariencia positivo, reforzó los temores a que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés altas —o incluso las suba— para enfriar la economía. Como señalaron analistas en Europa, unos datos sólidos de empleo reducen las posibilidades de recortes de tipos, lo que encarece la financiación para las tecnológicas y vuelve más atractivos los bonos gubernamentales. A ello se sumó la decepción con Broadcom: pese a presentar cifras robustas, no elevó sus previsiones de ventas, un gesto que en un mercado acostumbrado a un crecimiento exponencial se interpretó como una señal de agotamiento en la demanda de chips de inteligencia artificial.
El temblor no se limitó a las acciones. El oro cayó un 3,5% y el bitcoin y otras criptomonedas también registraron fuertes pérdidas, reflejando una huida general de los activos de riesgo. Desde la óptica de inversores latinoamericanos, la volatilidad en los mercados estadounidenses suele contagiarse a las bolsas emergentes, lo que anticipa una apertura bajista en la región. En Oriente Medio, analistas financieros interpretaron la jornada como una corrección necesaria tras un rally excesivo alimentado por la euforia en torno a la IA. Ese entusiasmo había llevado a varias empresas del sector, como SpaceX, Anthropic y OpenAI, a planear salidas a bolsa colosales que podrían poner a prueba la capacidad de absorción del mercado. La caída, según algunos observadores europeos, podría ser una válvula de escape antes de esas megaofertas públicas.
El episodio coincide con un momento de nerviosismo creciente sobre la sostenibilidad de las valoraciones tecnológicas. La pregunta que sobrevuela los mercados es si la IA es una burbuja a punto de estallar o si simplemente se está produciendo una toma de beneficios pasajera. Con la nueva presidencia de la Reserva Federal a cargo de Kevin Warsh a punto de celebrar su primera reunión de política monetaria en las próximas semanas, la incertidumbre es máxima. Por ahora, los inversores se preparan para más turbulencias en un entorno de tipos altos y expectativas de crecimiento que empiezan a mostrar grietas.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Una ola de pánico borró más de un billón de dólares de los mercados globales en 24 horas, arrasando Wall Street, el oro y el bitcoin. La caída en picado del Nasdaq y del índice de semiconductores se presenta como un brutal despertar para quienes creían en un crecimiento sin fin, dejando al descubierto grietas profundas tras la fachada de los sólidos datos de empleo estadounidenses.
Un viernes negro para los semiconductores: el índice del sector se desplomó un 10% en una sola sesión, la peor desde marzo de 2020. Una buena noticia –los sólidos datos de empleo en EE.UU.– se convierte en mala: crece el temor a subidas de tipos, y la bolsa de Tel Aviv se prepara para el golpe. La guerra entre EE.UU. e Irán añade más incertidumbre.
El brusco desplome de las tecnológicas estadounidenses plantea interrogantes en Europa: ¿estamos ante el pinchazo de la burbuja de la IA o ante una pausa saludable antes de las mega-OPV de SpaceX y Anthropic? Los sólidos datos de empleo en EE.UU. alejan los recortes de tipos, y aunque los índices siguen en máximos históricos, el riesgo de contagio a las bolsas europeas el lunes es real.
Más de 1,3 billones de dólares borrados en Wall Street: la burbuja de la inteligencia artificial da señales de agotamiento. El desplome de los semiconductores, provocado por las expectativas defraudadas con Broadcom, muestra lo infladas que estaban las valoraciones. Las mega-OPV de SpaceX y Anthropic se perciben como el clímax de un frenesí especulativo que podría acabar mal.
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