El cantante D4vd se declara inocente del asesinato de una adolescente hallada mutilada en su Tesla
David Burke, conocido como D4vd, afronta cargos de asesinato con agravantes, abuso sexual continuado y mutilación de Celeste Rivas, de 14 años, desaparecida en 2024 y localizada en 2025.

El músico estadounidense D4vd, cuyo nombre legal es David Anthony Burke, se declaró este lunes no culpable del asesinato en primer grado de Celeste Rivas Hernández, una adolescente de 14 años cuyos restos, desmembrados y en avanzado estado de descomposición, aparecieron en el maletero de su Tesla el 8 de septiembre de 2025. La lectura de cargos, celebrada en Los Ángeles siete meses después del macabro hallazgo, incluye circunstancias especiales —acecho, móvil económico y eliminación de una testigo— que elevan la pena máxima posible a la cadena perpetua sin libertad condicional o incluso la pena de muerte, según anunció el fiscal de distrito Nathan Hochman. La defensa del artista de 21 años, conocido por su éxito en las listas de Billboard, negó todos los cargos en una vista que reactiva las incógnitas acumuladas desde la desaparición de la menor en 2024.
La investigación ha destapado un entramado que se remonta a 2023, apenas un año después del debut discográfico de Burke, cuando, según la acusación, inició una relación sexual continuada con la víctima, que entonces tenía menos de 14 años. La fiscalía sostiene que el cantante la mató cuando ella amenazó con hacer públicos esos abusos y arruinar su incipiente carrera. La prensa europea, como la francesa, ha subrayado la crudeza del comunicado del fiscal Hochman, quien afirmó que Burke «mantenía aparentemente relaciones lascivas y obscenas en repetidas ocasiones» con una niña y que, al sentirse acorralado, presuntamente la asesinó, mutiló y abandonó el cadáver en su propio vehículo de alta gama.
Desde México, los medios destacan un detalle aún más desgarrador: el cuerpo fue localizado justo un día antes de que Celeste hubiera cumplido 15 años, una edad simbólica en la cultura latinoamericana. La víctima, de origen hispano, llevaba más de un año desaparecida cuando su cadáver fue descubierto en el interior del Tesla registrado a nombre del acusado en un barrio de Hollywood. Mientras, la prensa estadounidense ha puesto el foco en la controversia sobre las letras de D4vd, entre ellas el tema «Oh Celeste» y el lanzamiento «Afterlife», cuya publicación posterior a la desaparición de la adolescente ha generado un intenso escrutinio público sobre si contenían mensajes velados o confesiones artísticas.
A la espera de que la fiscalía decida si solicitará formalmente la pena capital, el caso abre un complejo escenario jurídico y mediático. El peso de los agravantes, combinado con la naturaleza transnacional del seguimiento informativo —desde los tabloides estadounidenses hasta las cabeceras europeas y latinoamericanas—, convierte el proceso en un referente sobre cómo la justicia trata las figuras emergentes del entretenimiento cuando enfrentan las imputaciones más graves. La carrera de D4vd, construida sobre un ascenso meteórico en plataformas digitales, queda ya inseparable de una presunta trama de explotación sexual, silencio y violencia extrema.
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