El Barça clama contra el arbitraje: Laporta ve “vergüenza” y Raphinha, “robo”
Joan Laporta calificó de “vergüenza” la actuación arbitral en la eliminatoria europea, mientras Raphinha denunció un “robo”. La UEFA sopesa acciones disciplinarias contra el brasileño, en medio de un sentimiento de agravio histórico en Barcelona.

La eliminación del Barcelona en los cuartos de final de la Liga de Campeones frente al Atlético de Madrid desató una tormenta de indignación que ha trascendido el terreno de juego. El presidente azulgrana, Joan Laporta, calificó la actuación arbitral de “una vergüenza” e “intolerable”, según recoge la prensa mexicana. Desde el vestuario, la ira se multiplicó con las palabras del delantero Raphinha, quien —lesionado y fuera de la eliminatoria— denunció desde las catacumbas del Metropolitano un “robo” tanto en el partido de vuelta como en el de ida. En ambos encuentros, el equipo catalán terminó con diez jugadores, lo que alimentó la percepción de agravio.
Desde Alemania, la prensa subraya la contundencia de los improperios del brasileño, quien acusó al colegiado francés Clément Turpin y al rumano Istvan Kovács de haber “robado” la eliminatoria. Raphinha, visiblemente alterado, llegó a encararse con aficionados y, según advierte el Frankfurter Allgemeine, sus expresiones podrían acarrearle un expediente disciplinario por parte de la UEFA. “Fue un partido robado, la actuación arbitral fue muy mala”, repitió el atacante, en declaraciones que el Bild califica de “notable ataque” contra el estamento arbitral.
En Suiza, la prensa germanófona interpreta las reacciones como la manifestación de un malestar existencial que se ha instalado en el barcelonismo. Bajo el interrogante “¿por qué pierden siempre los buenos?”, los seguidores culés reviven un discurso de persecución que, según la prensa helvética, se remonta a temporadas anteriores. La percepción de perjuicio sistemático, alimentada por las expulsiones en citas clave, trasciende los lances puntuales para convertirse en una narrativa de victimización que contrasta con la mesurada respuesta del técnico Hansi Flick, quien optó por no avivar la polémica.
El desenlace, con un cómputo global de 3-2 favorable a los rojiblancos, deja al Barcelona fuera de la máxima competición europea y expuesto a sanciones que podrían empañar su imagen institucional. Mientras Laporta defiende los intereses del club desde el palco, Raphinha asume el riesgo disciplinario que conlleva verbalizar un malestar compartido por buena parte del entorno azulgrana. El episodio reabre el debate sobre la relación entre los grandes de España y los órganos arbitrales del fútbol continental, en un momento en que la UEFA observa con atención cualquier palabra que mine la credibilidad de sus jueces.
Esta noticia ha aparecido en
5 medios · 3 idiomas · ventana 24 horas