Demócratas de EE UU inician un juicio político simbólico contra el secretario de Defensa Hegseth
La iniciativa, con nulas posibilidades de éxito, acusa a Pete Hegseth de crímenes de guerra, abuso de poder y manejo negligente de información clasificada en la guerra con Irán.

Un grupo de legisladores demócratas de la Cámara de Representantes presentó este miércoles una resolución para iniciar un juicio político contra el secretario de Defensa, Pete Hegseth, a quien acusan de crímenes de guerra, abuso de poder y manejo negligente de información clasificada, entre otros cargos. La iniciativa, encabezada por la congresista Yassamin Ansari —la primera estadounidense de origen iraní en el Congreso—, no tiene posibilidades reales de prosperar en un Legislativo controlado por los republicanos, pero evidencia la estrategia demócrata de fijar un nuevo adversario dentro del gabinete de Donald Trump.
Desde la óptica de la prensa italiana, donde varios medios recogieron el adelanto de Axios, el movimiento responde a una búsqueda deliberada de un nuevo «spauracchio» después de que Trump destituyera a los anteriores blancos de los demócratas: la exsecretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, y la exprocuradora general, Pam Bondi. La elección de Hegseth —con un historial de escándalos y ahora al frente de la campaña militar contra Irán— resultó casi natural para cohesionar a la oposición.
Sin embargo, la operación política llegó envuelta en una disparidad numérica: mientras los despachos de agencias italianas y algún medio británico hablaban de cinco artículos de impeachment, las fuentes estadounidenses, incluida la CBS, que accedió al documento, enumeraron seis —entre ellos, guerra no autorizada contra Irán, violación del derecho de los conflictos armados con ataques a civiles, obstrucción a la supervisión parlamentaria y conducta que desprestigia a las fuerzas armadas—. La confusión refleja la premura con que se gestó la resolución, firmada por una docena de copatrocinadores.
El Pentágono reaccionó con desdén. Kingsley Wilson, portavoz de prensa, calificó la maniobra como un mero intento de «aparecer en los titulares», mientras el Departamento de Guerra, como lo rebautizó la cadena Fox, celebraba el éxito de las operaciones en Irán. La propia Ansari denunció que Hegseth había ordenado bombardeos sobre una escuela de niñas en la localidad iraní de Minab, un detalle que amplifica el componente humanitario del alegato demócrata.
Más allá de su inviabilidad constitucional, el impeachment contra Hegseth anticipa un año de fuertes pulsiones fiscalizadoras en Washington. Analistas europeos subrayan que, al igual que ocurrió con los fallidos intentos contra Noem y Bondi, el verdadero propósito no es la destitución, sino mantener viva una narrativa de abusos gubernamentales de cara a las próximas elecciones legislativas. La ofensiva, pues, apunta menos al Pentágono que al electorado.
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