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Australia destina 53.000 millones extra a defensa en un mundo de normas erosionadas

Camberra elevará el gasto militar al 3 % del PIB según la métrica de la OTAN, aunque sin cumplir la exigencia del 3,5 % de Washington. La estrategia apuesta por mayor autonomía sin renunciar a la alianza con EE.UU.

Economía7 medios2 idiomas3 min de lecturaActualizado 08:42

Australia anunció la inyección de 53.000 millones de dólares australianos adicionales en defensa a lo largo de la próxima década, un incremento que llevará el gasto al 3 % del PIB para 2033 si se mide con los criterios de la OTAN. El ministro de Defensa, Richard Marles, presentó la nueva Estrategia Nacional de Defensa subrayando que el país encara las circunstancias estratégicas más amenazantes desde la Segunda Guerra Mundial, con un deterioro acelerado de las normas internacionales que antes limitaban el uso de la fuerza y un tablero global complicado por conflictos como la guerra de Irán.

El plan contempla 14.000 millones en los próximos cuatro ejercicios y enfatiza la necesidad de una mayor autosuficiencia, reduciendo la dependencia de contratistas y reforzando la función pública de Defensa. Sin embargo, Marles insistió en que la alianza con Estados Unidos sigue siendo indispensable. Pese al carácter histórico del esfuerzo financiero en tiempos de paz, la cifra queda por debajo de la meta del 3,5 % que exige la administración Trump. Para alcanzar el simbólico 3 %, Camberra ha abandonado su metodología presupuestaria tradicional y ha adoptado el cómputo de la Alianza Atlántica, un giro que algunos analistas interpretan como una concesión frente a las presiones de Washington.

Desde Moscú, la prensa especializada recoge el anuncio como un eslabón más en la cadena de rearme global, donde las potencias medias buscan agencia en un orden fracturado. En Washington, el Pentágono mantiene el listón en el 3,5 % y conserva un tono de exigencia que se remonta a la reunión que Marles mantuvo con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en Singapur hace casi un año. Este debate sobre los umbrales de gasto resuena en Madrid y en varias capitales latinoamericanas, donde los gobiernos afrontan discusiones similares sobre la modernización de sus fuerzas armadas ante un escenario de creciente presión geopolítica.

En el plano interno australiano, el giro es significativo. El primer ministro Anthony Albanese no aterrizó en el cargo con la defensa como eje de su idea de “patriotismo progresista”, y la opinión pública percibe un Gobierno que ha debido acelerar decisiones frente a un paisaje de fractura y rivalidad intensificadas. La estrategia se presenta, pues, como un paso necesario pero a destiempo, que busca recuperar capacidades perdidas en un mundo donde el orden basado en reglas no está “extinto”, aunque sí profundamente jaqueado.

El reto para Australia consistirá en traducir este esfuerzo presupuestario en una autosuficiencia creíble sin deshacer el vínculo crítico con Washington. En un tablero donde las potencias medias intentan recuperar protagonismo sin quedar atrapadas en la polarización de las grandes potencias, el margen de maniobra es estrecho y la apuesta, aún incierta.

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The Sydney Morning Herald
Australian Broadcasting Corporation (ABC)
The Canberra Times
The Guardian
The Independent
Kommersant
Australian Financial Review (AFR)