Washington extiende la licencia para vender crudo ruso en plena guerra con Irán
Pese al anuncio contrario del secretario Bessent, el Tesoro estadounidense extendió hasta el 16 de mayo la licencia que permite la venta de crudo ruso ya embarcado, para estabilizar los mercados energéticos afectados por la guerra con Irán.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el viernes una nueva prórroga de un mes para la licencia que permite las transacciones de petróleo ruso cargado en buques antes del 17 de abril. La medida, que extiende el permiso hasta el 16 de mayo, se produjo apenas dos días después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, declarara públicamente que Washington no renovaría ese alivio. La marcha atrás se produce en un contexto de enorme volatilidad en los mercados energéticos, sacudidos por la guerra entre Estados Unidos e Irán y el cierre intermitente del estratégico estrecho de Ormuz.
Desde la óptica del Golfo Pérsico, la decisión fue interpretada como un intento por contener las presiones alcistas sobre el crudo, que llegaron a dispararse tras los combates en la región. Medios de Oriente Medio destacaron que la reapertura del estrecho por parte de Irán provocó ese mismo viernes un desplome del 9 % en los precios del Brent, que cayó hasta los 90,38 dólares por barril. Sin embargo, la prolongación de la licencia evidencia que los efectos de la guerra sobre la oferta global siguen siendo lo suficientemente graves como para forzar a la Administración Trump a mantener abierto el grifo del crudo ruso, pese a las promesas de endurecer las sanciones.
La licencia general publicada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) reemplaza a un instrumento anterior del 19 de marzo, que había permitido la venta de petróleo cargado hasta el 11 de marzo y expiró el 11 de abril. El nuevo permiso autoriza la entrega, descarga y comercialización del crudo y productos derivados rusos que ya estuvieran a bordo de los tanqueros, incluidos aquellos que habían sido sancionados previamente. Fuentes gubernamentales rusas subrayaron que la prórroga no implica un levantamiento general de las restricciones: quedan excluidas explícitamente las transacciones con Irán, Corea del Norte, Cuba y los territorios ocupados de Ucrania, así como las operaciones con bienes de origen iraní.
Un elemento diferenciador de esta nueva concesión, según destacaron medios latinoamericanos, es que la OFAC extendió la cobertura a los buques de la llamada “flota fantasma” rusa, normalmente objeto de sanciones por parte de Washington y sus aliados. Para analistas en Ciudad de México y Buenos Aires, esta inclusión revela la necesidad imperiosa de asegurar el tránsito de barriles hacia mercados que dependen del crudo ruso, especialmente en el Sur Global, en un momento en que las refinerías europeas y asiáticas compiten por fuentes alternativas al petróleo del Golfo Pérsico.
De cara al futuro, la vigencia de la licencia hasta el 16 de mayo fija un nuevo horizonte de incertidumbre. Si el conflicto con Irán se prolonga o escala, Washington podría verse forzado a renovar nuevamente el alivio, a pesar de las críticas internas de quienes abogan por una línea más dura contra Moscú. El equilibrio entre la presión sancionadora y la estabilidad de los precios energéticos definirá, en buena medida, la estrategia estadounidense en las próximas semanas, mientras el mercado petrolero global sigue mirando con nerviosismo tanto al estrecho de Ormuz como a las terminales rusas del Báltico.
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