Wall Street revierte sus récords por la tensión con Irán, mientras el ímpetu tecnológico amortigua los mercados
Los índices estadounidenses borraron las ganancias recientes tras nuevos bombardeos, mientras Sídney perdió 45.000 millones de dólares. No obstante, el auge de la inteligencia artificial y el diálogo indirecto entre Washington y Teherán mantienen viva la esperanza de un desenlace ordenado.

El pulso entre el optimismo tecnológico y el riesgo geopolítico volvió a sacudir los mercados globales. Wall Street, que horas antes había celebrado máximos históricos del S&P500 y el Nasdaq impulsados por la fiebre de los semiconductores, revirtió sus avances al cierre del miércoles. Desde Nueva York, la señal fue inequívoca: incluso la poderosa narrativa de la inteligencia artificial, que ha revalorizado a gigantes como Micron, no puede ignorar la fragilidad de la tregua entre Estados Unidos e Irán.
La escalada se sintió con crudeza en la cuenca del Pacífico. En la Bolsa de Sídney, el índice ASX 200 se desplomó un 1,4%, evaporando unos 45.000 millones de dólares australianos, después de que nuevas sanciones y ataques aéreos estadounidenses contra Irán avivaran el temor a un cierre del estrecho de Ormuz. Los rendimientos de los bonos soberanos treparon y el oro, refugio clásico, cayó arrastrado por la fortaleza del dólar. “Los mercados están perdiendo la paciencia a la espera de que se materialice el acuerdo entre Estados Unidos e Irán”, resumió un analista desde Sídney.
Sin embargo, la presión bajista sobre el crudo reveló una dualidad inesperada. El Brent, que el martes había rozado los 96 dólares por barril, retrocedió hasta cerca de esa marca luego de que Teherán confirmara que prosiguen los contactos indirectos con Washington. Un funcionario iraní precisó que el programa de enriquecimiento de uranio no está sobre la mesa de negociación, lo que devolvió cierta calma al mercado energético. Aun así, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió desde la otra orilla que cualquier pacto definitivo tomará todavía algunos días, prolongando la incertidumbre.
La paradoja no escapó a la mirada europea. En París, analistas financieros subrayan que, pese a la guerra en Oriente Medio, los principales índices bursátiles estadounidenses han encadenado récords con avances de entre el 9% y el 15% en lo que va de año. “Es un año peculiar”, señala Jérôme Schupp, responsable de investigación en Prime Partners, “porque hasta finales de febrero las grandes tecnológicas estaban en retroceso ante la duda sobre el retorno de las inversiones en inteligencia artificial. Esa duda persiste, pero desde abril hemos asistido a un repunte que ha aislado parcialmente a las bolsas de la crisis iraní”.
Así, los parqués globales se mueven en un territorio bifronte: mientras el flanco tecnológico ofrece un blindaje relativo, cada incidente en Oriente Próximo reactiva la volatilidad. Las próximas jornadas estarán dominadas por la velocidad con que Washington y Teherán logren transformar los frágiles diálogos en un alto el fuego creíble. Hasta entonces, la prima de riesgo geopolítico seguirá compitiendo con los fundamentales de una revolución digital que se niega a ceder el protagonismo.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Wall Street's record rally halts as oil prices spike after fresh US strikes on Iran. Markets remain on alert amid Middle East tensions, with critical voices highlighting how the US profits from war.
The ASX slumped 1.4%, wiping out $45 billion after the Middle East escalation. Fresh US strikes on Iran sent oil prices soaring and triggered a sell-off across markets, raising alarm over geopolitical risks.
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