Trump fuerza a Israel e Irán a una tregua condicionada tras la mayor escalada desde abril
Teherán anuncia el cese de sus operaciones pero amenaza con represalias si continúan los bombardeos en Líbano; Netanyahu accede a detener los ataques tras la advertencia de Washington.

Israel e Irán suspendieron el lunes sus ataques mutuos tras una jornada de escalada que amenazó con hacer descarrilar las negociaciones de paz en Oriente Medio. Horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump exigiera un cese inmediato de los disparos en su red Truth Social y mantuviera una tensa llamada con el primer ministro Benjamin Netanyahu, el mando militar iraní anunció «la finalización de la operación» contra Israel, aunque condicionó la calma al cese de los bombardeos israelíes sobre el sur del Líbano. Poco después, Netanyahu reconoció que «en este momento el fuego se ha detenido» y atribuyó la desescalada a la presión de Washington, sin dejar de advertir que Israel responderá «con fuerza» si Teherán reanuda las hostilidades.
La crisis se desencadenó cuando una incursión aérea israelí sobre los suburbios de Beirut —bastión de Hezbolá— provocó una andanada de misiles iraníes contra territorio israelí, a lo que Tel Aviv replicó bombardeando sistemas de defensa y una planta petroquímica en Irán. Era la primera vez que ambos países intercambiaban fuego directo desde el alto el fuego auspiciado por Estados Unidos en abril. Según fuentes estadounidenses recogidas por Axios, Trump advirtió a Netanyahu: «Bibi, será mejor que tengas cuidado o muy pronto estarás solo», en un intento por evitar una guerra regional que hiciera subir los precios del petróleo cerca de un 4% y que, según analistas europeos, habría fortalecido la posición negociadora de Teherán.
Sin embargo, la tregua es frágil y asimétrica. Irán dejó claro que «si la agresión continúa, incluso en el sur del Líbano, se tomarán medidas mucho más duras y aplastantes», mientras Israel mantuvo sus ataques contra Hezbolá en territorio libanés y se reservó el derecho a replicar. Medios árabes revelaron que cinco países de la región pidieron a Trump que intercediera ante Netanyahu, temerosos de que la reanudación del conflicto a gran escala desestabilizara aún más sus economías y sus fronteras. Desde Moscú, observadores señalaron que el breve estallido bélico evidenció la creciente divergencia entre la diplomacia de Washington, que busca un acuerdo definitivo, y el cálculo de seguridad israelí, que ve en las operaciones limitadas una forma de conservar influencia en la mesa de negociaciones.
El episodio mostró, según analistas latinoamericanos, la doble dinámica de un conflicto en el que las potencias externas y los actores regionales avanzan a tirones hacia un desenlace incierto. Trump afirmó que «ambas partes buscan un alto el fuego inmediato» y que las negociaciones finales están en marcha, pero los condicionantes mutuos —la ofensiva israelí contra Hezbolá y la amenaza iraní de represalias— mantienen abierta la espita de una guerra que ya supera los tres meses y cuyo verdadedero campo de batalla sigue estando en el frágil equilibrio del Líbano.
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