Trump desata nueva ofensiva arancelaria contra Brasil, Vietnam y más de 60 países
Tras el revés judicial que anuló sus aranceles de emergencia, Washington propone tasas de hasta el 25% y reaviva la guerra comercial global.

La administración de Donald Trump ha lanzado una nueva andanada de acciones comerciales, apenas semanas después de que la Corte Suprema de Estados Unidos tumbara sus aranceles de emergencia. La Oficina del Representante Comercial estadounidense (USTR) propuso imponer un gravamen del 25% a las importaciones brasileñas y tasas de entre el 10% y el 12,5% a productos de más de 60 países, incluyendo a la Unión Europea, bajo el argumento de que no combaten el trabajo forzoso. Al mismo tiempo, inició investigaciones sobre las relaciones comerciales con Vietnam y examina un caso sobre el exceso de capacidad industrial y los subsidios estatales de China. Este movimiento simultáneo en múltiples frentes devuelve la tensión a un sistema de comercio global ya fragmentado.
Desde la óptica de Brasilia, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva alberga esperanzas de revertir las tarifas mediante el diálogo con la Casa Blanca. Interlocutores del Palacio del Planalto consideran que hay margen para negociar y evitar la aplicación de los impuestos, que afectarían sensiblemente productos siderúrgicos y agropecuarios brasileños. La estrategia brasileña contrasta con la preocupación en Bruselas, donde altos funcionarios de la Comisión Europea celebraron a finales de mayo una reunión de alto nivel para abordar el masivo y persistente superávit comercial chino. Analistas en Europa señalan que la Unión necesita “dientes y garras” para enfrentar una doble guerra comercial, tanto con Washington como con Pekín.
La oleada arancelaria se produce en un contexto de reconfiguración global. Tras el “Día de la Liberación” de 2024, cuando Trump impuso aranceles generalizados, numerosos países buscaron acuerdos alternativos: la Unión Europea aceleró el pacto con Mercosur, las naciones del sudeste asiático profundizaron su tratado con China, y Canadá exploró vínculos más estrechos con Pekín. Sin embargo, expertos en comercio advierten que esas maniobras probablemente serán fútiles frente al imperativo emergente de frenar la maquinaria exportadora china y su control de insumos estratégicos, desde productos farmacéuticos hasta minerales críticos.
La invocación del trabajo forzoso como justificación ha sido recibida con escepticismo. Especialistas en derechos humanos y grupos empresariales consultados sostienen que los nuevos aranceles harán poco por combatir la esclavitud moderna e incluso podrían empeorar la situación. La medida, basada en una investigación de la Sección 301 por prácticas desleales de comercio, fue diseñada para restaurar los poderes arancelarios del presidente tras la derrota judicial de febrero.
A medida que Washington intensifica su ofensiva, la arquitectura del comercio abierto se erosiona. La yuxtaposición de frentes —las tasas punitivas contra socios tradicionales y el escrutinio a China— revela un enfoque que trasciende coyunturas legales y apunta a un rediseño duradero de las cadenas de suministro. Para América Latina, el caso brasileño es un test temprano de cuánto espacio deja la diplomacia en una era de creciente unilateralismo comercial.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Europa debe prepararse urgentemente para una doble guerra comercial, dotándose de instrumentos de defensa más agresivos. Las nuevas acusaciones estadounidenses sobre trabajo forzado tocan puntos débiles, como en el caso de Suiza, y corren el riesgo de aumentar las tensiones comerciales sin resolver los problemas reales.
Los nuevos aranceles estadounidenses no son una solución para el trabajo forzado, según expertos y grupos de derechos humanos. En lugar de combatir la esclavitud moderna, estas medidas corren el riesgo de empeorar la situación y crear nuevos obstáculos al comercio mundial.
El gobierno brasileño mantiene la esperanza de que el diálogo con la administración Trump pueda evitar los nuevos aranceles del 25%. A pesar de las investigaciones comerciales estadounidenses y las tasas propuestas, Brasilia cree que aún hay margen para un acuerdo y apuesta por la vía diplomática.
Tras una derrota legal interna, Trump ha reavivado la guerra comercial con nuevos aranceles punitivos. La ofensiva apunta a más de sesenta países con acusaciones de trabajo forzado y se ceba especialmente con Brasil con gravámenes del 25%, una escalada que devuelve las tensiones globales al centro de la escena.
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