Sriram Krishnan, cerebro de la IA de Trump, deja la Casa Blanca
El principal asesor de IA dimitirá a fines de junio para fundar una entidad que moldee las políticas tecnológicas, en un momento crucial para la regulación global de la inteligencia artificial.

El arquitecto de la estrategia de inteligencia artificial del gobierno de Donald Trump, Sriram Krishnan, anunció el sábado que dejará su puesto como asesor sénior a finales de junio. Nacido en Chennai y convertido en una de las voces más influyentes de Silicon Valley, Krishnan calificó su paso por la Casa Blanca como «el privilegio de toda una vida» y adelantó que, tras un breve descanso, seguirá trabajando en los grandes desafíos que la IA plantea a Estados Unidos. Su salida, aunque sin una razón oficial explícita, se produce cuando el gobierno evalúa la posibilidad de adquirir participaciones estatales en empresas de IA, una medida que refleja la creciente relevancia estratégica de esta tecnología.
Desde Nueva Delhi, medios indios subrayan el origen inmigrante de Krishnan como símbolo del talento global que nutre la política tecnológica estadounidense, incluso en una era de nativismo acentuado por el movimiento MAGA. Por su parte, en Europa, la prensa financiera italiana destaca que el exdirectivo de Microsoft y Twitter planea fundar una entidad externa con ingenieros capaces de influir en las políticas de IA, una iniciativa que, según fuentes citadas por The Information, aún se encuentra en fase embrionaria. Mientras tanto, desde el entorno asiático se vincula su partida con los debates sobre la regulación de las tecnologías de frontera y la posible incursión estatal en el capital de estas empresas, en un contexto donde Washington compite con Pekín por el liderazgo en IA.
Krishnan, de 42 años, fue un actor clave en la administración Trump durante los últimos 18 meses: ayudó a diseñar una orden ejecutiva que limita la capacidad de los estados para regular la inteligencia artificial y participó en la elaboración de un marco nacional para el desarrollo de esta tecnología. En su mensaje de despedida, publicado en la red social X, el asesor habló de «asumir algunos de los grandes desafíos que enfrenta Estados Unidos en IA», sin dar más detalles sobre su próximo destino.
Analistas en Ciudad de México señalan que la renuncia abre un vacío en un área crítica para la gobernanza tecnológica global, con implicaciones para América Latina, donde varios países avanzan en sus propias estrategias de IA. La salida de Krishnan podría ralentizar o reorientar la agenda estadounidense justo cuando Bruselas acelera la implementación de su pionera Ley de IA y los foros multilaterales buscan estándares comunes. En este escenario, la nueva institución que Krishnan pretende crear podría operar como un centro de presión externo, moldeando las políticas desde fuera del gobierno.
La trayectoria de Krishnan —de ingeniero en Chennai a cerebro de la política de IA de la primera potencia mundial— ilustra la porosidad de las fronteras tecnológicas y la alta rotación en los equipos de innovación de Washington. Su salida, más que un simple cambio de cartera, podría marcar un punto de inflexión en la forma en que Estados Unidos aborda la regulación de la inteligencia artificial, cada vez más entrelazada con la seguridad nacional y la competencia geopolítica.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Un asesor nacido en Chennai que ayudó a moldear la estrategia de IA de Trump deja el cargo, lo que evidencia la ironía de que un inmigrante indio se convirtiera en arquitecto clave de la política tecnológica estadounidense en medio del nativismo MAGA. Califica el puesto como un privilegio y sugiere que seguirá abordando los desafíos de IA del país.
La salida del asesor de IA de la Casa Blanca se produce cuando la administración estudia adquirir participaciones en empresas del sector, lo que pone de relieve la imbricación de intereses estatales y empresariales en las tecnologías de vanguardia. Su marcha supone la pérdida de un responsable clave en un momento de giro estratégico hacia la intervención directa del gobierno.
La despedida del asesor es reseñada con un matiz de ironía, al destacar los halagos prodigados a Trump en su extenso mensaje. La cobertura refleja escepticismo ante tales elogios y apunta que planea crear una entidad de políticas públicas, como quien convierte el cargo en trampolín para una iniciativa propia.
El principal asesor de IA de Trump deja el cargo para crear una entidad destinada a influir en las políticas tecnológicas, un giro que la prensa europea presenta como el salto del funcionario al lobista. La breve nota apunta al fenómeno de la puerta giratoria entre la administración y los intereses privados.
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