Solo seis semanas de queroseno quedan en Europa, advierte la Agencia Internacional de la Energía
La guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz dejan a las aerolíneas europeas con reservas mínimas para el verano. Mientras la UE diseña un plan de emergencia, las compañías aéreas reclaman liberar las existencias estratégicas.

El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), Fatih Birol, lanzó una advertencia que ha sacudido al sector aéreo mundial: Europa dispone de queroseno para «tal vez seis semanas», y si el bloqueo del estrecho de Ormuz persiste, «muy pronto oiremos que se cancelan vuelos». En una entrevista con Associated Press, Birol calificó la situación como «la mayor crisis energética que hemos vivido» y recurrió a un juego de palabras con el grupo Dire Straits para ilustrar la gravedad del atasco en el paso marítimo por el que transita una quinta parte del suministro global de hidrocarburos [A1][A9][A5]. La interrupción de los envíos desde el Golfo Pérsico ha reducido a un tercio el queroseno que llegaba a puertos europeos respecto al mes anterior [A4].
Desde Bruselas, la Comisión Europea ha tratado de templar el alarmismo: asegura que «no hay indicios de una escasez sistémica que pueda provocar cancelaciones a gran escala» y prepara un mapeo de la capacidad de refino para maximizar la producción interna a partir de junio [A12][A15]. Sin embargo, el Consejo Internacional de Aeropuertos de Europa ya había avisado de que en tres semanas se empezaría a notar la falta de combustible [A11]. En Berlín, el Ministerio de Economía descartó «dificultades de abastecimiento» inmediatas, mientras que la patronal aérea alemana BDL exigía liberar las reservas estratégicas, acceder al sistema de oleoductos de la OTAN y suspender temporalmente las compensaciones a pasajeros y los impuestos al carbono [A13][A6]. Ryanair, por su parte, comunicó que sus suministradores no pueden garantizar el abastecimiento si la guerra se alarga hasta mayo o junio [A8].
La dependencia extrema de las importaciones explica la magnitud del riesgo. Normalmente, el 75% del queroseno que consume Europa procede de Oriente Medio [A15]. Los envíos récord desde Estados Unidos han evitado un colapso inmediato, pero solo cubren una fracción del volumen perdido [A4]. Analistas asiáticos y australianos siguen con preocupación las consecuencias para los viajeros del Pacífico, que ya sufren cancelaciones y temen nuevos aumentos de tarifas [A3]. La consultora Rystad advirtió que la carestía podría volverse «sistémica» en tres o cuatro semanas y generar reducciones drásticas de vuelos en todo el continente [A16].
La crisis resucita el fantasma de la dependencia energética que llevó a crear la propia IEA en 1974, tras el primer shock petrolero. Birol, en una entrevista con La Stampa, insistió en que Italia y otros países deberían reconsiderar la energía nuclear para blindarse frente a la volatilidad geopolítica [A14]. Mientras se espera con incertidumbre una posible reapertura de Ormuz, las aerolíneas se debaten entre el precio disparado del combustible y el temor a no encontrarlo en los depósitos de los grandes hubs europeos. El veredicto final lo dictará, una vez más, la geopolítica de un puñado de milicianos en un estrecho de apenas 30 kilómetros de ancho.
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