Riad y Kuwait despejan el operativo naval de EE UU en Ormuz tras el choque armado con Irán
Ambos países levantaron las restricciones al uso de sus bases y espacio aéreo, lo que permite a Washington retomar la escolta de buques comerciales, mientras Teherán reporta un ataque a uno de sus muelles.

Arabia Saudí y Kuwait han eliminado los obstáculos que frenaban la operación estadounidense «Proyecto Libertad» en el estrecho de Ormuz, al autorizar de nuevo el empleo de sus bases y espacio aéreo por parte del ejército de Estados Unidos. La decisión, confirmada por fuentes saudíes y norteamericanas, despeja el camino para que la marina de guerra reanude el acompañamiento de buques mercantes, una misión suspendida apenas 36 horas después de su inicio tras las reticencias iniciales de Riad.
La reactivación del dispositivo coincide con una escalada verbal de Washington. El presidente Donald Trump advirtió que, si no se alcanza un acuerdo, la respuesta será «mucho más violenta», en alusión a las negociaciones nucleares en curso. El Pentágono confía en retomar las escoltas a lo largo de esta misma semana, apoyándose en una vasta flota de aeronaves diseñada para neutralizar misiles y drones iraníes, según ha trascendido de los mandos militares.
Desde la orilla opuesta, Teherán ofrece un relato de confrontación directa. La agencia iraní Fars informó de un intercambio de fuego entre fuerzas propias y el «enemigo» que alcanzó las secciones comerciales del muelle Bahman, un episodio que añade crudeza al pulso en el Golfo Pérsico. Paralelamente, un representante kuwaití subrayó que la libertad de navegación es una «responsabilidad colectiva para preservar la paz internacional», un llamamiento que refleja la inquietud de los pequeños Estados ribereños ante un conflicto que desborda su capacidad de control.
El tablero tiene implicaciones que rebasan Oriente Medio. Desde la óptica de Bruselas, la seguridad del estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20 % del crudo mundial— es vital para la estabilidad de los precios energéticos, un factor de riesgo que se seguiría de cerca en capitales como Madrid. Analistas en Ciudad de México advierten que una interrupción prolongada del tráfico marítimo elevaría los costes de los fletes globales y encarecería las materias primas, golpeando a las economías latinoamericanas que dependen del comercio transpacífico y del golfo Pérsico.
El reinicio del «Proyecto Libertad» queda a expensas de que no surjan nuevos roces diplomáticos o militares. La combinación de escoltas armadas y el cruce de fuego reportado por la agencia iraní dibuja un escenario en el que la diplomacia de alto voltaje y las acciones navales caminan juntas, mientras los actores regionales buscan recomponer sus cálculos de seguridad en el umbral de un posible cierre del vital corredor marítimo.
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