Reed Hastings abandona Netflix tras 29 años: las acciones caen por previsiones débiles
El cofundador se dedicará a la filantropía; el beneficio trimestral se disparó por una indemnización extraordinaria, pero la guía para el segundo trimestre decepcionó a los inversores.

Reed Hastings, cofundador de Netflix, dejará en junio la presidencia del consejo de administración y se desvinculará de la compañía que transformó de un servicio de alquiler de DVD por correo en un gigante global del streaming. Tras casi 30 años al timón, Hastings afirmó que se concentrará en la filantropía y otros proyectos, emulando a figuras como Bill Gates. Su salida —anunciada junto con los resultados del primer trimestre— no es un portazo cualquiera: llega en un momento delicado para la empresa, que aún digiere el fracaso de la fusión con Warner Bros Discovery, y provocó un desplome bursátil superior al 9 % en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street. «Netflix cambió mi vida», escribió Hastings, recordando cuando en enero de 2016 el servicio se hizo accesible en prácticamente todo el mundo.
La lectura de las cuentas reveló una paradoja. El beneficio neto casi se duplicó, hasta 5.280 millones de dólares, pero ese salto se debió en buena medida a un ingreso extraordinario: una indemnización por la ruptura de las negociaciones con Warner Bros. Discovery. Sin ese efecto contable, el crecimiento orgánico fue más modesto. La facturación trimestral alcanzó los 12.250 millones de dólares, un 16 % más que un año antes, aunque analistas de Moscú advirtieron que el ritmo de expansión de los ingresos es el más lento en doce meses.
Los inversores reaccionaron con nerviosismo a las previsiones para el segundo trimestre, calificadas de decepcionantes. La acción llegó a caer un 10 % en el premercado del Nasdaq, según datos de Forbes Rusia. Desde Milán se dejó oír una nota de alarma: «Netflix siente ya la falta de su fundador», justo cuando busca nuevas vías de crecimiento tras el fiasco con Warner. En Alemania, la prensa económica subrayó que la publicidad se está convirtiendo en un pilar cada vez más relevante para la plataforma, que explora formatos más allá de las series y películas tradicionales.
La figura de Hastings está indisolublemente unida a una cultura empresarial singular, detallada en el libro que escribió con Erin Meyer. Comparaba Netflix con un equipo deportivo profesional: si el desempeño de un empleado era simplemente «adecuado», se le ofrecía un generoso paquete de indemnización y se le sustituía por alguien mejor. Ese enfoque, aplaudido por unos y temido por otros, fue descrito por el codirector ejecutivo Ted Sarandos como un «estilo de liderazgo desinteresado y disciplinado».
Con la marcha del último fundador, la compañía entra en una era de transición. Las apuestas pasan por diversificar la oferta con contenidos interactivos, videojuegos y, sobre todo, por el desarrollo de modelos publicitarios que complementen las suscripciones. La pregunta que sobrevuela los parqués, desde París hasta Fráncfort, es si Netflix podrá mantener su impulso innovador sin el timonel que la guió del DVD al dominio global del entretenimiento.
Esta noticia ha aparecido en
15 medios · 6 idiomas · ventana 24 horas