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Putin exige medidas urgentes para reactivar la economía rusa tras una contracción del 1,8% del PIB

El presidente ruso admite que la dinámica económica está por debajo de las previsiones oficiales y solicita propuestas de estímulo, mientras los analistas advierten de un enfriamiento que se propaga como un efecto dominó.

Economía7 medios2 idiomas3 min de lecturaActualizado 08:37

En una reunión de alto nivel celebrada en el Kremlin el 15 de abril, el presidente Vladímir Putin advirtió que la economía rusa se contrajo un 1,8% en enero y febrero, una cifra inferior a los pronósticos del propio Gobierno y del Banco Central. El mandatario pidió explicaciones detalladas y exigió al Ejecutivo que presente medidas concretas para reavivar la inversión y la actividad empresarial. «La trayectoria de los indicadores macro se sitúa por debajo de las expectativas, no solo de analistas, sino también de los pronósticos oficiales», señaló Putin, en un tono de inusual presión sobre el equipo económico.

El Kremlin reconoció factores puntuales —en enero hubo dos días laborables menos que en 2025 y en febrero, uno menos—, pero el presidente subrayó que esas circunstancias «objetivas» no explican por sí solas la pérdida de dinamismo. Sectores como la manufactura, la producción industrial y la construcción entraron en terreno negativo, reflejando una debilidad más profunda. Según el Instituto de Pronósticos Económicos de la Academia de Ciencias de Rusia, el Producto Interior Bruto podría haber cedido entre un 1% y un 1,5% en el primer trimestre, muy lejos del crecimiento del 1,6% que el Banco Central había proyectado.

Desde el Instituto de Pronósticos se alerta de un «efecto dominó»: el enfriamiento se extiende de unas empresas a otras y solo un recorte más rápido de los tipos de interés permitiría liberar la demanda represada. En esa línea, el Banco de Rusia se dispone a bajar la tasa clave al 14,5% en su reunión del 24 de abril —lo que supondría la octava reducción consecutiva—, impulsado por una inflación que en marzo se moderó al 5,86%. No obstante, el ministro de Desarrollo Económico, Maxim Reshetnikov, advirtió en un foro empresarial que las reservas de la economía están «en gran medida agotadas» y que la adaptación del tejido productivo a las recientes reformas fiscales añade una capa adicional de complejidad.

Simultáneamente, el Gobierno ultima medidas para preservar la estabilidad presupuestaria frente a la volatilidad de los mercados exteriores. El propio Putin subrayó la necesidad de mantener el equilibrio de las cuentas públicas sin perder la orientación hacia el desarrollo. La agenda presidencial de la semana evidencia la multiplicidad de frentes que enfrenta Moscú: mientras se discutía la coyuntura económica, el portavoz Dmitri Peskov anunciaba un encuentro operativo del Consejo de Seguridad el 17 de abril para abordar la protección de infraestructuras críticas, tras los recientes ataques con drones ucranianos contra instalaciones energéticas.

En conjunto, el panorama dibuja a un Kremlin que intenta contener un deterioro económico más rápido de lo anticipado, al tiempo que sostiene el esfuerzo bélico y gestiona las sanciones. Las próximas semanas serán decisivas para comprobar si los estímulos comprometidos —aún por detallar— bastan para revertir una dinámica que los analistas independientes califican ya de recesiva.

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