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Pemex admite derrame oculto en el Golfo y separa a tres directivos

Tras más de dos meses de opacidad, la petrolera reconoció una fuga en Cantarell desde febrero, que afectó costas de cuatro estados. La presidenta Sheinbaum ordenó una investigación exhaustiva mientras crece la evidencia de daños ambientales y ocultamiento.

Energía y Clima8 medios3 idiomas3 min de lecturaActualizado 08:31

La admisión por parte de Petróleos Mexicanos de que un ducto en el campo Cantarell vertió hidrocarburos desde principios de febrero marcó un giro radical en una crisis que el gobierno intentó minimizar durante semanas. El director de la empresa, Víctor Rodríguez, separó de sus cargos a tres altos funcionarios —el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental, el coordinador de Control Marino y el líder de Derrames y Residuos— tras detectar irregularidades en las bitácoras de la plataforma Abkatún. La confesión echó por tierra la hipótesis inicial del secretario de Marina, quien el 26 de marzo había atribuido las manchas a una descarga ilegal de un buque y a emanaciones naturales de chapopoteras. Un grupo científico interinstitucional, tras analizar más de 70 imágenes satelitales y modelos de deriva, descartó esas causas y señaló directamente a las instalaciones de Pemex.

Las consecuencias ecológicas se acumulan a lo largo del litoral. En Coatzacoalcos, una tortuga verde apareció muerta con niveles extraordinariamente altos de hidrocarburos en sus órganos, según la necropsia practicada por el veterinario Jaime Takami Ortega. Más al norte, en el río Cazones, una mortandad de peces —tilapias, lisas, mojarras y bagres— dejó sin agua potable a Poza Rica durante un día y las autoridades investigan si el incidente está relacionado con el mismo derrame. Mientras tanto, en Pajapan, pobladores entregaron a elementos de la Marina pedazos de chapopote y fotografías de cientos de bolsas con residuos abandonadas en la playa, contradiciendo la versión oficial de que sólo se trataba de sargazo.

Desde la capital mexicana, la presidenta Claudia Sheinbaum instruyó una investigación exhaustiva para esclarecer el origen y volumen del derrame, aunque las autoridades reconocieron que “no se tiene todavía un cálculo confiable del volumen exacto”. Las pesquisas, que involucran a la Fiscalía General de la República y al Órgano Interno de Control de la petrolera, se producen después de que durante semanas se negara sistemáticamente la emergencia, calificándola incluso de simples “gotitas”. La opacidad recuerda otros episodios en América Latina donde las empresas estatales priorizan la imagen sobre la transparencia ambiental.

Analistas en Ciudad de México advierten que la separación de los funcionarios es apenas un primer paso. La restauración de los ecosistemas marinos afectados en Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas requerirá un seguimiento independiente y recursos que Pemex no ha detallado. La presión ciudadana y las imágenes de fauna muerta y bolsas abandonadas alimentan la exigencia de una rendición de cuentas que vaya más allá de cambios en la cúpula operativa y siente un precedente en la gestión de desastres ambientales en la región.

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