León XIV pide «desarmar» la inteligencia artificial para proteger la dignidad humana
En su encíclica Magnifica Humanitas, el papa condena la carrera algorítmica, rechaza la guerra justa y pide perdón por la esclavitud, al tiempo que tiende puentes con líderes tecnológicos.

El papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, publicó su primera encíclica, Magnifica Humanitas, un documento de 130 páginas que insta a la comunidad internacional a “desarmar” la inteligencia artificial y a regular su desarrollo para evitar que se convierta en un instrumento de dominación. La firma del texto, el 15 de mayo, coincidió con el 135 aniversario de la Rerum Novarum de León XIII, y marca un hito en la doctrina social de la Iglesia: traslada la cuestión obrera del siglo XIX al desafío de la revolución digital. En un gesto inédito, el Papa presentó la encíclica personalmente en el Aula del Sínodo, flanqueado por Christopher Olah, cofundador de Anthropic, quien admitió que los laboratorios de IA operan bajo incentivos que a veces entran en conflicto con el bien común y alertó sobre un “imperativo moral de proporciones históricas” ante la posible pérdida masiva de empleos.
El texto denuncia la “cultura del poder” que alienta una carrera geopolítica y comercial por algoritmos cada vez más potentes, y rechaza de manera tajante los sistemas autónomos letales. “No es permisible confiar decisiones irreversibles y letales a sistemas de IA”, afirma el pontífice, lo que abre un frente de fricción con Washington, donde la administración Trump ha impulsado una agresiva desregulación. Desde Bruselas, el llamamiento papal se interpreta como una gramática ética para la regulación europea; analistas italianos subrayan la continuidad metodológica con la denuncia de los monopolios industriales que hizo León XIII, trasladando ahora el eje del poder a las plataformas algorítmicas.
Más allá de la tecnología, la encíclica incorpora una inédita petición de perdón por la implicación histórica del Vaticano en la legitimación de la esclavitud, calificada como “una herida en la memoria cristiana”. León XIV reconoce que la Santa Sede reguló y autorizó formas de sometimiento hasta la edad moderna y pide disculpas “en nombre de la Iglesia”. Ese mea culpa ha tenido amplio eco en medios latinoamericanos y caribeños, donde se lee como un acto de justicia histórica que conecta con las “nuevas formas de esclavitud” que, según el Papa, emergen en la economía digital global.
En el terreno laboral, el pontífice advierte contra la automatización que expulsa al ser humano del mercado de trabajo y reclama sistemas de protección social. Olah reconoció que incluso los laboratorios más avanzados necesitan voces morales que los incentivos no puedan doblegar, y celebró la intervención de actores externos como la Iglesia. Observadores en América Latina consideran que la encíclica retoma los principios de justicia social de la doctrina católica y los proyecta sobre las condiciones del capitalismo de plataformas.
Con un tono profundamente social, el documento declara obsoleta la teoría de la “guerra justa” y advierte que, sin una gobernanza multilateral, la humanidad se encamina hacia una nueva Torre de Babel donde la técnica se convierte en fin en sí mismo. “Ningún algoritmo hace la guerra aceptable”, subraya. La encíclica coloca a la Iglesia en el centro del debate global sobre la inteligencia artificial y abre un diálogo inédito entre la Santa Sede y los gigantes tecnológicos, que la Curia ya considera uno de los gestos más audaces de las últimas décadas.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Pope Leo XIV's first encyclical issues a stark economic warning on AI, depicting a future of mass job displacement and power concentrated among Big Tech firms. Unveiled alongside an Anthropic executive, the manifesto frames a moral imperative for policymakers to slow down and impose robust regulation before algorithms dominate humanity.
Leone XIV's encyclical is a forceful denunciation of AI as a new tool of domination that dehumanizes society and fuels endless war, echoing Latin America's long struggle against imperialist structures. The historic apology for the Church's role in legitimizing slavery reinforces the call to dismantle systems of power, both old and new.
Magnifica Humanitas places itself within the Church's social teaching tradition, offering a vocabulary for confronting the algorithmic age by insisting on the centrality of the human person. Drawing on the legacy of Rerum Novarum, Leo XIV calls for profound discernment, highlighting the risks of unchecked economic power and the need for regulation that does not demonize technology.
In his landmark encyclical, Pope Leo XIV confronts the Church's complicity in slavery, offering a profound apology and linking historical exploitation to modern digital servitude. The pope frames AI as capable of entrenching new forms of domination, demanding its 'disarming' to prevent the recurrence of atrocities against human dignity.
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