Leclerc estrella su Ferrari en Mónaco y denuncia un fallo de frenos
El piloto se retiró a diez vueltas del final tras golpear el muro en la reanudación; antes había protestado furioso por una parada en boxes que lo dejó atrapado tras su compañero.

El Gran Premio de Mónaco, cita emblemática para el monegasco Charles Leclerc, se convirtió en una pesadilla al chocar contra las barreras en la vuelta 66, cuando rodaba en tercera posición, justo después de que el coche de seguridad se retirara tras un incidente de Lance Stroll. El piloto de Ferrari perdió el control en la última curva, acumuló suciedad en el neumático delantero izquierdo y no pudo evitar el impacto. Su primera reacción fue de abatimiento: «Me avergüenzo», musitó por la radio, según se recoge en la prensa italiana. Instantes después, ya en el garaje, cambió el tono y estalló contra la escudería: «Malditos frenos. Esta vez no voy a asumir la culpa», dijo, mientras detallaba un fallo en el sistema que dejaba el eje trasero sin respuesta y sobrecargaba el delantero.
La tormenta venía gestándose desde antes. A diez vueltas del final, la dirección de carrera desplegó el safety car tras el accidente de Stroll. Ferrari optó por llamar simultáneamente a Leclerc y a su compañero Lewis Hamilton a boxes. Sin embargo, el inglés debía cumplir una penalización de cinco segundos, lo que provocó que el monegasco quedara bloqueado detrás de él al reincorporarse. «¿Por qué me hicisteis parar? No entiendo vuestra decisión», gritó Leclerc a través del intercomunicador. La maniobra encendió un enfado que la colisión posterior terminaría de cristalizar.
Las reacciones ante el abandono difieren según la región. La prensa italiana, en medios como La Repubblica e Il Giornale, subraya la tensión interna en Maranello y el descontrol emocional de Leclerc, habitual en sus carreras de casa. Desde la perspectiva anglosajona, The Independent destaca que el propio piloto confesó sentirse como «un idiota» antes de culpar al monoplaza. Mientras, en ámbitos hispanohablantes, los seguidores de la Fórmula 1 en América Latina y España revivieron en redes sociales los repetidos infortunios del monegasco en el Principado, donde nunca ha logrado subir al podio.
El incidente suma presión a una temporada en la que Ferrari aspiraba a disputar el campeonato pero acumula errores estratégicos y técnicos. Leclerc, que partía como favorito en un trazado tan personal, concluye su carrera con una mezcla de frustración y justificación mecánica. Queda por determinar si la investigación del equipo corroborará el fallo en los frenos o si se tratará de un nuevo capítulo en la complicada relación entre el piloto y su muro.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
La prensa italiana dramatiza el accidente de Leclerc como la culminación de un furioso arrebato contra su equipo. Presentado como negándose a asumir culpas y alegando fallo de frenos, el piloto oscila entre la vergüenza y la rabia tras una desastrosa carrera en casa. El tono es acusatorio y se centra en su reacción emocional y en el caos comunicativo en el muro.
La prensa anglófona informa del incidente de forma sucinta: Leclerc chocó contra el muro, culpó a los frenos y su accidente provocó una bandera roja. El encuadre es distante, limitado a la secuencia fáctica sin comentario editorial, como un simple percance de carrera.
La cobertura latinoamericana señala que Leclerc se vio obligado a abandonar su Gran Premio de casa tras golpear el muro en la última curva cuando rodaba tercero. Destaca su negativa a asumir culpas tras el choque y menciona el previo desacuerdo estratégico con el equipo. El relato tiene un dramatismo moderado pero más comedido que el enfoque europeo.
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