La crisis de LIV Golf se agudiza mientras McIlroy brilla en el Masters
Informes apuntan a la retirada del fondo saudí PIF pese al torneo en México. Rory McIlroy defiende con éxito la chaqueta verde y apunta a cifras históricas de 'majors'.

Un informe de la prensa neoyorquina reveló que altos ejecutivos de LIV Golf fueron informados en privado, tras el cierre del Masters de Augusta, de que perderían sus puestos. Simultáneamente, medios financieros anglosajones adelantaron que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí está a punto de retirar su respaldo económico al circuito disidente. El director ejecutivo, Scott O'Neil, intentó atajar el pánico con un correo electrónico —al que tuvo acceso la prensa estadounidense— en el que aseguraba que la temporada continúa «a toda máquina», aunque un involuntario tiempo verbal en pasado («ustedes importaron») alimentó las sospechas, según analistas de la City londinense.
Las consecuencias ya se sienten en México, donde el LIV Golf Chapultepec arrancó pese a los rumores de impagos a jugadores y el corte de electricidad por facturas sin abonar, difundidos por el periodista Ryan French. El chileno Joaquín Niemann, defensor del título, firmó un hoyo en uno que encendió al público, mientras la televisora local destacaba la presencia de celebridades como el boxeador Canelo Álvarez, en un contraste casi surrealista entre la fastuosidad del evento y la fragilidad de sus cimientos financieros.
Desde Australia, el gobierno regional de Australia Meridional ha reiterado su compromiso con la millonaria renovación del campo público de Adelaida Norte para acoger LIV en 2028, tras recibir garantías de la organización. No obstante, el nuevo plan quinquenal del PIF, centrado en la «creación de valor sostenible» y en inversiones en grandes eventos como el Mundial de fútbol de 2034, apunta a una retirada de proyectos de entretenimiento deficitarios, según interpretan expertos financieros internacionales citados por la prensa económica estadounidense.
Mientras arrecia la tormenta sobre LIV, el golf tradicional celebra un momento histórico. Rory McIlroy logró en Augusta su segunda chaqueta verde consecutiva y sexto 'major', defendiendo el título como solo lo hicieron Nicklaus, Faldo y Woods. Excampeones europeos como el irlandés Padraig Harrington y el inglés David Howell han pronosticado que el norirlandés podría alcanzar las diez coronas grandes, un reflejo de la solidez del circuito establecido y de la fascinación que aún despierta su épica.
El futuro de LIV depende de una decisión final del PIF, que según fuentes cercanas al fondo consultadas por cadenas estadounidenses se inclina por cortar el grifo después de la temporada 2026. Mientras los máximos ejecutivos ya buscan empleo, el circuito confía en terminar la campaña en curso y, en palabras de O'Neil, «trabajar como locos» para encontrar viabilidad autónoma. La incógnita es si algún inversor querrá sostener un producto que, pese a fichajes rutilantes, no ha logrado sacudir la hegemonía del PGA Tour y cuyo gran contrapunto deportivo, la gesta de McIlroy, refuerza la legitimidad del 'establishment'.
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