Eriksen vuelve a desplomarse en un amistoso y revive el temor de 2021
El danés se llevó las manos al pecho y cayó ante Ucrania; su desfibrilador funcionó y pudo retirarse por su propio pie, pero el partido fue suspendido.

El fútbol internacional contuvo la respiración la tarde del domingo cuando Christian Eriksen, el talentoso mediocampista danés de 34 años, se desplomó en el césped del Nature Energy Park de Odense durante un encuentro amistoso frente a Ucrania. Corría el minuto 65 y Dinamarca ganaba 2-1 con goles de Patrick Dorgu y Joakim Mæhle cuando, en una acción sin contacto, Eriksen se tocó el pecho y perdió el conocimiento por unos instantes. La escena, que evocó de inmediato el paro cardíaco que sufrió hace casi exactamente cinco años en la Eurocopa, conmocionó a jugadores, cuerpo técnico y aficionados, quienes formaron un círculo de privacidad mientras los servicios médicos acudían con urgencia [A4][A27].
Afortunadamente, esta vez el desenlace fue menos angustioso. El marcapasos implantado tras aquel episodio de 2021 —un desfibrilador automático que le ha permitido continuar su carrera en el Wolfsburgo alemán— respondió correctamente. Según el médico de la selección danesa, Morten Boesen, el jugador «perdió brevemente el conocimiento, pero lo recuperó muy rápido» y pudo abandonar el terreno por su propio pie, camino de la ambulancia que lo trasladó al hospital universitario. La Federación Danesa emitió un parte tranquilizador: «Christian está consciente y, dadas las circunstancias, se encuentra bien» [A5][A11][A40].
Aunque el susto se disipó con celeridad, el suceso reabre el debate sobre los límites del deporte de élite para atletas con dispositivos cardíacos. Eriksen, quien pasó por Tottenham, Inter de Milán y Manchester United, ha desafiado todos los pronósticos desde que regresó a las canchas en 2022, pero este nuevo colapso —en un partido que, irónicamente, enfrentaba a dos selecciones ya eliminadas de la fase final del Mundial 2026— subraya la fragilidad que convive con su indiscutible calidad [A30][A63].
Las reacciones globales no se hicieron esperar. En Alemania, su club publicó un escueto «Wir denken an dich» («Pensamos en ti»), mientras que en Odense los hinchas corearon su nombre cuando se incorporó. La presencia de su esposa en el césped añadió dramatismo a la escena, reflejando la dimensión humana que trasciende las fronteras del fútbol [A10][A9][A48]. A la espera de más exámenes, la comunidad internacional coincide en que la rápida actuación del dispositivo y la respuesta médica evitaron una tragedia mayor, aunque persiste la incertidumbre sobre cuánto tiempo más podrá Eriksen seguir desafiando a su propio corazón.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
La prensa latinoamericana presenta el desplome de Eriksen como un nuevo susto que reaviva la pesadilla de 2021. Las crónicas resaltan el temor en la cancha y el silencio del público, mientras tranquilizan al afirmar que el jugador está consciente y será sometido a más exámenes, pero el ambiente es de máxima alerta.
Los medios africanos anglófonos informan del incidente con sobriedad, citando a la federación danesa en que Eriksen está consciente y se encuentra bien. El foco está en el dispositivo salvavidas y en que caminó por sí mismo, minimizando el sensacionalismo.
La prensa europea, en especial la italiana, carga el episodio con un aire de destino cruel: frases como 'el corazón de nuevo' y 'el destino llama dos veces'. Las actualizaciones médicas se mezclan con reflexiones sobre la fragilidad del jugador, vinculando el dramático pasado con las incógnitas del Mundial inminente.
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