El gusano barrenador resurge en Norteamérica: de Texas a México, la plaga amenaza la ganadería
La detección del parásito en ganado texano tras 60 años de ausencia y los más de 2.000 casos activos en México encienden las alarmas y provocan restricciones comerciales.

La reaparición del gusano barrenador del Nuevo Mundo en el sur de Estados Unidos, sesenta años después de su erradicación, ha encendido las alarmas del sector agropecuario y desencadenado restricciones comerciales. En mayo de 2025, el Departamento de Agricultura estadounidense confirmó dos casos en terneros del condado de Zavala, Texas, a escasos kilómetros de la frontera mexicana. La respuesta no se hizo esperar: el gobernador Greg Abbott declaró el estado de desastre y Canadá anunció un veto temporal a la importación de ganado texano que hubiese estado en la región durante las tres semanas previas, una medida que golpea al mayor productor de carne bovina del país. Los informes procedentes de Washington subrayan la gravedad del parásito, cuyas larvas devoran tejido vivo y suelen ser letales para el ganado en pocos días.
El Cochliomyia hominivorax es una mosca parásita que deposita sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente, incluyendo al ser humano. Al eclosionar, las larvas se introducen en la carne con sus mandíbulas afiladas, provocando infecciones masivas que pueden causar la muerte si no se tratan con urgencia. Estados Unidos combatió la plaga durante décadas hasta declararse libre de ella en 1966, gracias a la técnica del insecto estéril, que consistía en liberar machos irradiados para colapsar la reproducción. Desde entonces, la barrera sanitaria se mantenía en el istmo de Panamá, pero el hallazgo de 2025 demuestra su fragilidad. De hecho, la región ya enfrentaba una presión creciente: datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México, correspondientes a junio de 2026, revelan que en el país hay más de 2.000 casos activos, con Veracruz a la cabeza de los contagios en humanos. La plaga se ha extendido por los estados del sureste y centro del territorio mexicano, lo que sugiere una progresión constante hacia el norte.
Para los analistas en América Latina, el brote simultáneo a ambos lados de la frontera confirma que el gusano barrenador ha encontrado condiciones favorables para su expansión, posiblemente vinculadas al cambio climático o a la movilidad de animales sin control sanitario. La respuesta de las autoridades mexicanas se ha centrado en la vigilancia epidemiológica y el control de focos de infección, mientras que desde la óptica de Washington se debate incluso la posibilidad ética de impulsar la extinción deliberada de la especie, una discusión que algunos bioéticos consideran moralmente justificada dado el sufrimiento animal y las pérdidas económicas. Lo cierto es que la lucha, que se creía ganada en el norte del continente, exige ahora una cooperación regional más estrecha y el refuerzo de las barreras fitosanitarias para evitar una crisis de mayores dimensiones.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Estados Unidos creía haber ganado una guerra de décadas y miles de millones de dólares contra el gusano barrenador carnívoro, pero su reaparición en suelo estadounidense supone un humillante revés. El país debe reactivar un enorme programa de erradicación, mientras los bioéticos debaten si sería moralmente justificado empujar deliberadamente a la especie a la extinción.
Tras sesenta años, el gusano barrenador del Nuevo Mundo ha reaparecido en Estados Unidos, aunque los casos detectados son por ahora limitados. Observadores europeos describen la naturaleza del parásito, capaz de afectar también al ser humano, y recuerdan que EE. UU. lo había erradicado hace tiempo, aconsejando prudencia sin alarmismo.
Mientras Estados Unidos da la voz de alarma por dos casos, México enfrenta una crisis mucho mayor, con más de 2.000 focos activos de gusano barrenador que se extienden por los estados del sureste y centro. La región percibe la alerta estadounidense como el tardío despertar ante un problema largamente arraigado al sur de la frontera.
La rápida prohibición de Canadá a las importaciones de ganado vivo de Texas, desencadenada por el descubrimiento del gusano, pone de relieve la perturbación comercial inmediata más que la amenaza biológica. La cobertura africana encuadra el hecho como una noticia de comercio internacional, sin detenerse en la biología del parásito ni en las campañas de erradicación.
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