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El FMI urge ajustes fiscales ante deuda global récord que rozará el 100% del PIB en 2029

El organismo advierte que el lastre de la deuda se acelera por los conflictos geopolíticos y el gasto social, dejando a las economías sin margen para la complacencia.

Economía4 medios2 idiomas3 min de lecturaActualizado 08:41

El Fondo Monetario Internacional ha lanzado una advertencia contundente desde sus Reuniones de Primavera en Washington: la deuda pública global se encamina a alcanzar el 100% del producto interior bruto mundial en 2029, un año antes de lo previsto y un umbral solo superado en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En su informe Fiscal Monitor, el organismo elevó el tono de urgencia y exhortó a los gobiernos a emprender sin demora un ajuste fiscal que restaure los colchones perdidos, en un contexto de crecientes presiones inflacionistas avivadas por la guerra en Irán y las tensiones comerciales previas.

Desde la óptica de Washington, el caso estadounidense concentra buena parte de la inquietud. La deuda de Estados Unidos, que ya superó en marzo los 39 billones de dólares —más de 114,000 dólares por ciudadano—, escalará del 125,8% del PIB en 2026 hasta el 142,1% en 2031, según las proyecciones del FMI. El organismo advierte que el conflicto en Oriente Medio puede agravar aún más las cuentas públicas a través del alza de los precios de los alimentos y los combustibles, el endurecimiento de las condiciones financieras y el incremento del gasto en defensa. A ello se suma el riesgo de una corrección en los mercados bursátiles vinculada a activos de inteligencia artificial, lo que añade vulnerabilidad a un panorama ya de por sí frágil.

En América Latina, las trayectorias divergen. México mantendrá una ratio de deuda relativamente contenida, del 62,7% del PIB en 2026, que aumentará ligeramente hasta el 63,6% en 2030, reflejo de una disciplina fiscal que, sin embargo, no lo exime de los vaivenes externos. Brasil, en cambio, verá su deuda superar el 106%, mientras que a escala global los mayores pesos recaerán sobre China (126,8%), Italia (126,7%) y Japón (122,8%), seguidos de cerca por Estados Unidos. Los analistas en Ciudad de México subrayan que la presión del gasto social y el menor crecimiento pueden erosionar incluso las posiciones menos comprometidas si no se adoptan medidas preventivas.

La otra cara de la moneda la ofrece Rusia, cuya deuda pública pasará del 19,1% del PIB en 2026 al 29,1% en 2031, un incremento anual de unos dos puntos porcentuales que revisa al alza las estimaciones previas, aunque sigue siendo una de las más bajas entre las grandes economías. En el extremo opuesto, la deuda de Ucrania alcanzará su pico del 137,1% del PIB en 2027, para luego iniciar un descenso gradual. Este contraste ilustra cómo los conflictos bélicos distorsionan las finanzas soberanas de manera asimétrica: mientras Moscú acumula una carga modesta, Kiev soporta un endeudamiento de guerra que condicionará su reconstrucción.

Con las previsiones de crecimiento y empleo calificadas de modestas y los déficits abultados, el FMI insiste en que «no hay margen para la complacencia». La combinación de tipos de interés aún elevados, la incertidumbre geopolítica y los renovados temores de contagio al sector financiero exige, según el organismo, prudencia en las políticas y la reconstrucción de amortiguadores fiscales. La advertencia, formulada en un foro que reúne a la plana mayor de la economía mundial, resuena como un llamado a la acción antes de que la próxima crisis sorprenda a los gobiernos con las manos atadas.

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