El bloqueo estadounidense en Ormuz dispara el petróleo y hunde los mercados globales tras el fracaso de las negociaciones con Irán

La decisión del presidente estadounidense Donald Trump de imponer un bloqueo naval a los puertos iraníes y al Estrecho de Ormuz, tras el fracaso de las negociaciones de paz en Pakistán, ha desatado una inmediata tormenta en los mercados globales. El precio del petróleo Brent superó la barrera de los 100 dólares por barril, con un aumento de más del 7%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los 104 dólares. Paralelamente, las bolsas asiáticas y europeas iniciaron la semana en rojo, reflejando el pánico de los inversores ante una nueva escalada en la guerra de Oriente Medio.
El colapso de las conversaciones, que se extendieron durante 21 horas en Islamabad, se produjo por la negativa de Irán a renunciar a su programa nuclear y a los peajes que impone en el estratégico estrecho. Trump respondió con la anunciada medida de fuerza, programada para comenzar este lunes, aunque el Comando Central de EE.UU. matizó que solo se interceptarán los barcos con destino o procedencia de puertos iraníes. Teherán ha calificado la acción como un 'acto de piratería' y ha advertido que ningún puerto del Golfo Pérsico estará seguro si se amenaza el suyo, elevando la retórica de la confrontación.
Desde la óptica de Bruselas, la incertidumbre energética planea sobre una Europa ya afectada por la volatilidad en los precios del gas, que registró un incremento de hasta el 18% en los futuros. Analistas en Ciudad de México señalan que la crisis podría tener efectos colaterales en las economías emergentes, dependientes de hidrocarburos y vulnerables a la inflación importada. En Asia, la alerta es máxima: países como Malasia enfrentan una emergencia energética inminente, con tanqueros varados, y China, principal importador de crudo a través del estrecho, ha llamado a la calma pero observa con preocupación una medida que Pekín interpreta como un posible objetivo indirecto contra sus intereses.
El bloqueo, más allá de su impacto inmediato, plantea un escenario de alta peligrosidad. Expertos en seguridad desde Washington advierten que Irán podría replicar desestabilizando otro cuello de botella marítimo, como el Bab el-Mandeb, lo que amplificaría la conmoción en las cadenas de suministro globales. La advertencia de que el mundo podría comenzar a sufrir desabastecimientos de bienes críticos en apenas diez días subraya la gravedad de la situación. La frágil tregua de dos semanas acordada previamente parece ahora un lejano espejismo.
El movimiento de Trump, leído en muchas capitales como una jugada de presión extrema, deja el tablero geopolítico al borde de una nueva y más profunda confrontación. La comunidad internacional aguarda, con escepticismo, si esta escalada forzará a Irán a capitular o si, por el contrario, precipitará una expansión del conflicto con consecuencias impredecibles para la economía mundial. Los próximos días serán cruciales para determinar si el bloqueo es un farol negociador o el preludio de una tormenta perfecta.
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