El Atlético conquista otra semifinal europea tras resistir el arte de Lamine Yamal
El equipo rojiblanco hizo valer el 2-0 de la ida pese a caer 1-2 en el Metropolitano. Simeone, emocionado, agradeció a sus jugadores y Griezmann bailó una celebración que ya es himno colchonero.

El Atlético de Madrid regresó nueve años después a las semifinales de la Champions League al eliminar al Barcelona con un global de 3-2, pese a la derrota por 1-2 en la vuelta disputada en un Metropolitano que vibró hasta mucho más allá del pitido final. Los seguidores rojiblancos permanecieron en las gradas cantando y exigiendo la vuelta al césped de sus héroes, que regresaron aún sin duchar, en chanclas, para celebrar una clasificación que la prensa alemana califica como “perder la batalla pero ganar la guerra” tras el 2-0 de la ida en el Camp Nou. Es la séptima semifinal de la máxima competición en la historia del club y la cuarta desde que Diego Pablo Simeone ocupa el banquillo.
El contraste emocional definió la noche. Mientras el técnico argentino permanecía estático en la banda, casi una estatua, Antoine Griezmann rompía a saltar en el centro del campo y acababa bailando en solitario al ritmo de la canción que la plantilla entona tras cada triunfo. “Me salió solo y disfruté mucho ese momento”, confesó el delantero francés. Simeone, en rueda de prensa, no ocultó su emoción: “Llevo catorce años en el club y no dejo de emocionarme. A los jugadores en el vestuario les he dicho gracias, gracias y gracias. Iremos con toda la ilusión y toda la fe a buscar lo que venimos buscando desde hace muchos años”. La secuencia devuelve al Atlético a la penúltima ronda nueve años después de su última presencia, un hito que los medios españoles subrayan como una hazaña forjada a base de resiliencia.
El Barcelona, por su parte, rozó la remontada. En veinte minutos igualó la eliminatoria gracias a dos graves errores defensivos de Clément Lenglet: el central francés asistió involuntariamente a Lamine Yamal en el primer gol y regaló el segundo en otra acción desafortunada. El joven extremo, con su descaro y regates, encarnó el orgullo azulgrana, pero el conjunto de Flick se quedó con diez a diez minutos del final por la expulsión de Eric García. El preparador alemán prefirió no comentar la decisión arbitral, aunque sí admitió su decepción: “Cuando ves ambos partidos, merecimos llegar a semifinales. Hicimos una primera parte fantástica. Tenemos un equipo joven y creo que mejoraremos la próxima temporada”.
Con esta clasificación, Simeone prolonga su vínculo sentimental con la competición y agranda la leyenda de un Atlético que ha aprendido a sufrir. El horizonte inmediato dibuja una semifinal para la que el técnico carga de fe a su grupo, mientras el barcelonismo, lastrado por la inexperiencia, deberá cicatrizar la herida europea con la promesa de un proyecto en crecimiento.
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