El arsenal nuclear operativo crece un año más mientras se erosiona el control de armas
Las nueve potencias nucleares aumentaron en 131 las ojivas listas para su uso en 2025, elevando a 9.745 el inventario militar, pese a una ligera reducción del total global, según el SIPRI. Analistas advierten del mayor riesgo de escalada.

El mundo se adentra en una nueva fase de inestabilidad estratégica. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) ha revelado en su anuario de 2025 que las nueve potencias nucleares —Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel— continúan trasladando ojivas de sus almacenes a sistemas de lanzamiento operativos. Este movimiento, detectado de forma simultánea por analistas en distintas regiones, incrementa la disponibilidad inmediata de armas atómicas y eleva los riesgos de errores de cálculo en un contexto de creciente rivalidad geopolítica.
Según el informe, el inventario mundial de ojivas se cifra en 12.187 unidades al inicio de 2026, de las cuales aproximadamente 9.745 se encontraban en arsenales militares para un posible uso. Esta cifra supone un aumento de 131 ojivas en situación operativa respecto al año anterior, a pesar de que el número total se ha reducido marginalmente gracias al desmantelamiento progresivo de ojivas más antiguas heredadas de la Guerra Fría. La paradoja es evidente: el mundo cuenta con menos cabezas nucleares en términos absolutos, pero un mayor porcentaje de ellas está listo para ser empleado en cuestión de minutos.
Desde la óptica europea, el informe del SIPRI —con sede en Suecia— lanza una advertencia inequívoca sobre la fragilización de los mecanismos de control de armamento y la erosión de los acuerdos internacionales. Expertos españoles subrayan que los líderes mundiales recurren cada vez más a la disuasión nuclear como escudo y exhibición de poder, alimentando una carrera armamentística que recuerda a las tensiones más álgidas del siglo XX. Mientras, en Moscú, la agencia Interfax se hace eco de los datos sin apenas matices valorativos, reflejando la normalización con la que las autoridades rusas asumen la modernización de su arsenal.
En el mundo árabe, medios como Gulf News advierten del papel creciente de las armas de destrucción masiva en la política global, una preocupación compartida en Oriente Medio, donde la opacidad del programa nuclear israelí añade incertidumbre regional. La conjunción de arsenales más preparados y canales diplomáticos debilitados incrementa, para los investigadores, la probabilidad de una escalada no deseada.
De cara al futuro, el SIPRI anticipa que la tendencia a la modernización y el despliegue de nuevos sistemas portadores continuará, impulsada por la competencia entre grandes potencias y la desconfianza mutua. La combinación de un mayor número de ojivas operativas y la práctica desaparición del marco de control de armas surgido tras la Guerra Fría sitúa al planeta en una situación de riesgo nuclear que no se vivía desde hace décadas.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Las potencias nucleares continúan sin pausa la modernización y ampliación de sus arsenales. Los datos del SIPRI muestran que Rusia y Estados Unidos poseen la mayor parte de las aproximadamente 12 200 ojivas censadas. La crónica se ofrece como un registro objetivo de los programas militares en marcha.
El traslado de ojivas nucleares a los vectores operativos se está acelerando, echando por tierra décadas de control de armamentos. Los investigadores advierten de que esta tendencia multiplica el riesgo de errores de cálculo y agrava la incertidumbre estratégica mundial, empujando al sistema internacional hacia una senda más peligrosa.
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