Del estilo de vida a los fármacos inesperados: se abre un nuevo frente contra el cáncer
Un oncólogo nonagenario insiste en que el 40% de los tumores se pueden evitar con hábitos, mientras la ciencia suma evidencias sobre medicamentos que reducen el riesgo de recaída o ralentizan gliomas.

La prevención del cáncer está abandonando los márgenes del consejo médico para instalarse en el centro de la conversación científica global. El oncólogo italiano Silvio Garattini, de 97 años y fundador del Instituto Mario Negri, lo ha sintetizado con una cifra rotunda: “El 40% de los cánceres se deben a nuestro estilo de vida actual”. En una entrevista que encuentra eco en el Cono Sur, Garattini enumera al tabaco, el alcohol, la obesidad, el sedentarismo y una mala alimentación como detonantes claros, al tiempo que lamenta que “sabemos perfectamente lo que deberíamos hacer, pero no lo hacemos”. Su llamado a priorizar la prevención sencilla y sostenida contrasta con la velocidad a la que el mercado genera confusión informativa, y devuelve el foco al ciudadano.
Mientras desde Italia se insiste en la raíz cotidiana del problema, una serie de ensayos presentados en el mayor congreso oncológico mundial añade una herramienta farmacológica inesperada: los agonistas del receptor GLP-1, conocidos como fármacos para la pérdida de peso. Esas investigaciones indican que las personas que los utilizan registran hasta un 30% menos de riesgo de desarrollar el cáncer de mama más común. La comunidad científica observa con cautela pero también con expectación: modificar el metabolismo podría ser una vía de protección independiente de los cambios de conducta, abriendo la puerta a estrategias complementarias para las poblaciones con obesidad.
Otro fármaco ajeno a la oncología tradicional ha dado señales prometedoras en modelos experimentales. Investigadores cuyos resultados publica el British Journal of Clinical Pharmacology analizaron el antiparasitario mebendazol en ratones con tumores cerebrales. El compuesto ralentizó el crecimiento tumoral y duplicó la supervivencia de los animales, con un efecto que se potenció al combinarlo con radioterapia, hasta el punto de librar de la enfermedad a más de la mitad de los ratones durante períodos prolongados. Aunque todavía en fase preclínica, el hallazgo refuerza la idea de que la lucha contra el cáncer puede nutrirse de fármacos cuyo perfil de seguridad ya es conocido.
En paralelo, el contexto europeo evidencia que la innovación terapéutica y el diagnóstico precoz ya están transformando los resultados. En Italia, la supervivencia a cinco años para el cáncer de mama alcanza alrededor del 86%, una de las tasas más altas del continente, gracias a rutas de tratamiento más eficaces y a un papel cada vez más activo de las pacientes dentro del equipo de cuidado. Sin embargo, los especialistas recuerdan que una de cada cinco mujeres puede experimentar una recaída en la primera década, lo que mantiene la necesidad de vigilancia continua y de no bajar la guardia en la investigación.
El mosaico de evidencias, compuesto por la prevención clásica que reivindica Garattini, los estudios con agonistas GLP-1, el reposicionamiento de fármacos como el mebendazol y los avances en el manejo de tumores frecuentes, perfila un cambio de paradigma. Los analistas sanitarios subrayan que el futuro no pasará solo por tratamientos cada vez más dirigidos, sino por una arquitectura preventiva que combine hábitos, identificación temprana y recursos farmacológicos seguros, incluso aquellos que no nacieron en el laboratorio oncológico.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
El 40% de los cánceres se deben al estilo de vida actual, según el oncólogo Silvio Garattini. La prevención cotidiana, con cambios en la alimentación, el ejercicio y la eliminación del tabaco y el alcohol, se destaca como la estrategia más urgente. La nota llama a actuar ya con hábitos sencillos y sostenidos.
La supervivencia a cinco años del cáncer de mama en Italia alcanza el 86%, una de las más altas de Europa, consecuencia del diagnóstico precoz y la innovación terapéutica. La charla promovida por Novartis destacó la sinergia entre investigación, nuevos fármacos y pacientes activas como un equipo ganador. El relato celebra el progreso continuo que convierte los hallazgos científicos en curaciones.
El antiparasitario de uso común mebendazol frena el crecimiento de tumores cerebrales y duplica la supervivencia en ratones, según una revisión de 22 estudios. Barato y ya disponible, podría sumarse a las opciones contra varios cánceres de cerebro. La nota subraya la urgencia de iniciar ensayos clínicos en humanos.
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