China lanza una operación marítima especial al este de Taiwán tras las negociaciones bilaterales de Japón y Filipinas
Pekín responde con un patrullaje conjunto y el despliegue de buques a las conversaciones sobre delimitación marítima, mientras Taipéi envía navíos de guardia costera para monitorizar la situación.

China inició el 6 de junio una «operación especial» en aguas al este de Taiwán, movilizando buques del Ministerio de Transporte y de la Guardia Costera. La acción, calificada por medios rusos como una demostración de fuerza, es una respuesta directa al anuncio unilateral de Japón y Filipinas de iniciar negociaciones para delimitar sus fronteras marítimas en esa zona, que Pekín considera parte de su zona económica exclusiva y de su soberanía territorial.
El despliegue chino, detallado por la agencia Xinhua, persigue ejercer la jurisdicción administrativa marítima, reforzar las capacidades de patrullaje en aguas profundas y garantizar la seguridad del tráfico naval. Participan autoridades marítimas de las provincias de Fujian y Guangdong, según fuentes iraníes. Desde la óptica de Moscú, expertos como Yuri Lyamin subrayan que Pekín busca dejar claro que cualquier división de los espacios económicos en el mar de China Oriental debe contar con su participación directa, rechazando hechos consumados.
Taipéi reaccionó enviando cinco patrulleras para vigilar a los buques chinos que zarparon de Xiamen, según informaron medios brasileños. La Administración de la Guardia Costera taiwanesa confirmó que ninguna embarcación había ingresado en aguas que considera bajo su soberanía y que el tráfico marítimo se mantenía normalizado. Mientras, la prensa indonesia reportó que Japón insistió en que el resultado de las conversaciones bilaterales no sería vinculante para terceros, matizando el alcance del diálogo.
La operación se enmarca en un contexto de crecientes tensiones regionales. En diciembre, cazas F-2 japoneses armados con misiles antibuque fueron desplegados a gran escala ante el paso de un grupo de combate chino al este de Japón, lo que llevó a analistas en Pekín a reclamar una aceleración en la modernización de su flota de portaaviones para contrarrestar el nuevo poder de ataque de Tokio. Esta dinámica, subrayada por publicaciones hongkonesas, añade una dimensión estratégica a lo que oficialmente se presenta como una operación de mantenimiento del orden.
Observadores europeos y latinoamericanos coinciden en que China está elevando la presión para forzar un diálogo tripartito que refleje sus intereses. Aunque la operación no ha provocado incidentes, la presencia simultánea de buques chinos y taiwaneses en una zona de reivindicaciones solapadas aumenta el riesgo de fricciones. La comunidad internacional sigue de cerca estos movimientos que combinan el derecho marítimo con la geopolítica de la contención.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
China lanzó una 'operación especial' en respuesta a las conversaciones unilaterales entre Japón y Filipinas sobre la delimitación de la frontera marítima al este de Taiwán, que Pekín considera una grave violación de su soberanía territorial y derechos marítimos. La operación, presentada como de aplicación de la ley, demuestra la determinación china de proteger sus intereses y ejercer su jurisdicción. Los analistas señalan que la medida es una señal necesaria contra los intentos de rediseñar las zonas económicas sin la participación de China.
China, enfadada por no ser invitada a las negociaciones entre Japón y Filipinas sobre delimitación marítima, lanzó una operación especial al este de Taiwán. Taiwán desplegó buques guardacostas para vigilar, mientras Japón afirmó que las conversaciones no vinculan a terceros. El episodio pone de relieve resentimientos latentes y fricciones crecientes por la soberanía marítima en la región.
Taiwán desplegó buques patrulleros y finalmente ordenó a los navíos chinos que abandonaran sus aguas tras un tenso intercambio de advertencias, luego de que China lanzara una operación especial de control al este de la isla. La operación china respondió a las negociaciones entre Japón y Filipinas sobre límites marítimos sin consultar a Pekín, pero la guardia costera taiwanesa insistió en que los barcos chinos se encontraban en aguas bajo su jurisdicción.
Mientras Japón refuerza sus capacidades de ataque de largo alcance y despliega misiles antibuque en islas cercanas a Taiwán, China debe acelerar urgentemente la modernización de su flota de portaaviones para cerrar una brecha crítica en cazas furtivos. La reciente operación especial al este de Taiwán, respuesta directa a las conversaciones sobre límites marítimos entre Japón y Filipinas, subraya la necesidad estratégica. Ex oficiales advierten que un escenario de ataque simulado revela vulnerabilidades que Pekín está en alerta máxima para abordar.
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