Arabia Saudita y Turquía firman acuerdos ferroviarios que reavivan el histórico ferrocarril del Hiyaz
Los ministros de Transporte de Riad y Ankara suscribieron dos memorandos sobre ferrocarriles y logística, mientras un consorcio hispano-egipcio se adjudicaba un tramo de carga en Dammam. Los proyectos reconfiguran la conectividad entre el Golfo, Oriente Medio y Europa.

La firma de dos memorandos de entendimiento entre Arabia Saudita y Turquía esta semana marcó un punto de inflexión en la cooperación ferroviaria regional, al colocar el renacimiento del centenario Ferrocarril del Hiyaz en el centro de la agenda bilateral. Los ministros Saleh Al-Jasser y Abdulkadir Uraloglu rubricaron en Riad compromisos en materia de infraestructura ferroviaria y servicios logísticos, una señal inequívoca de la voluntad de ambos gobiernos por transformar antiguas rutas otomanas en un corredor terrestre que una el Golfo Pérsico con Europa a través de Siria, Jordania e Irak. Desde Ankara, el ministro Uraloglu subrayó que antes de 2012 el tráfico anual mutuo alcanzaba los veinte mil pasajeros, cifra que se busca superar ahora que «dos rutas de prueba que parten de Turquía y se extienden hasta Arabia Saudita por territorio iraquí han demostrado la viabilidad de ese trazado».
Los memorandos contemplan el intercambio de conocimientos técnicos, la modernización de centros logísticos y la aplicación de tecnologías avanzadas para reconstruir los tramos deteriorados de la antigua línea del Hiyaz. Analistas en Estambul destacan que esta iniciativa trasciende lo simbólico: el trazado modernizado sortearía los estrechos marítimos tradicionales y ofrecería a las economías del Golfo una salida alternativa hacia los mercados europeos, siempre que las condiciones de seguridad en Siria y la estabilidad política en Irak lo permitan. Las fuentes oficiales turcas confirmaron que se sigue «de cerca la evolución de los corredores Siria-Jordania-Irak», una referencia apenas velada a la necesidad de pacificar la región para materializar el proyecto.
De forma paralela, la expansión ferroviaria saudita avanza en el plano doméstico. La empresa estatal Saudi Arabia Railways (SAR) adjudicó a un consorcio integrado por OHL Arabia —filial del grupo español OHLA— y la constructora egipcia Hassan Allam Construction Saudi la ejecución del Ramal Ferroviario de la Segunda Ciudad Industrial de Dammam, en la Provincia Oriental. El contrato, sobre un trazado de 22,7 kilómetros de vía única, incluye movimiento de tierras, cimentaciones, un puente de 265 metros sobre la autopista HW615, otro de 118 metros sobre el corredor de oleoductos de ARAMCO y la instalación de sistemas de señalización, telecomunicaciones y acometidas para la Saudi Electricity Company.
Desde la óptica de Madrid, la adjudicación confirma la persistente capacidad de las constructoras españolas para competir en el mercado de obra civil del Golfo, sumándose a otros contratos emblemáticos en el sector ferroviario regional. Para los analistas en El Cairo, la presencia de Hassan Allam en la sociedad conjunta refleja la expansión de grandes grupos privados egipcios hacia Arabia Saudita, apalancada en la relocalización de cadenas de suministro que impulsa el plan Visión 2030. En Riad, ambas operaciones —la diplomática con Turquía y la industrial en Dammam— se interpretan como piezas de una misma estrategia: diversificar la economía, integrar la logística regional y proyectar al reino como nodo central de las nuevas rutas comerciales intercontinentales.
El movimiento simultáneo en los frentes transnacional y doméstico sugiere que la competencia por modelar la conectividad euroasiática se acelera. La reactivación del Ferrocarril del Hiyaz, ahora en clave de transporte de mercancías y pasajeros con estándares modernos, se entrelaza con proyectos industriales como el de Dammam para dibujar un mapa logístico renovado. Los próximos pasos requerirán no solo ingeniería y financiación, sino un consenso geopolítico que permita que los raíles unan de nuevo Damasco, Amán y Bagdad con Estambul y el Golfo.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
La firma de dos memorandos de entendimiento entre Turquía y Arabia Saudita se presenta como una pieza clave del impulso regional para revivir el histórico Ferrocarril del Hiyaz, rediseñando los mapas de transporte entre Asia y Europa. Los acuerdos se ven como un proyecto estructural transfronterizo que va más allá de los intereses locales, promoviendo una auténtica integración regional en comercio y movilidad. Se enfatiza la cooperación en tecnología ferroviaria, centros logísticos y digitalización para asegurar flujos comerciales ininterrumpidos en medio de las turbulencias regionales.
Arabia Saudita y Turquía han sellado dos importantes memorandos de entendimiento sobre ferrocarriles y logística, aclamados como un paso histórico hacia un futuro corredor terrestre que conectará directamente el Golfo con Europa. Los acuerdos se presentan como un avance estratégico que impulsará el conocimiento técnico, la infraestructura logística y una conectividad sin fisuras, en perfecta sintonía con la ambición de Riad de convertirse en un centro logístico global. Se celebra esta medida pragmática que consolida la diversificación económica del Reino y amplía sus corredores comerciales.
Al informar sobre la firma de los memorandos ferroviarios y logísticos entre Turquía y Arabia Saudita, las fuentes iraníes adoptan un tono cauteloso, destacando que el tráfico mutuo de pasajeros sigue muy por debajo de los 20.000 anuales alcanzados antes de 2012 debido a los conflictos regionales. Los funcionarios declaran su intención de superar esa cifra, pero se subraya que Teherán observa de cerca los acontecimientos en el eje Siria-Jordania-Irak, indicando que el nuevo corredor podría eludir el territorio iraní. La cobertura combina una observación pragmática con un velo de escepticismo sobre la reordenación de la conectividad regional.
Turquía y Arabia Saudita están avanzando en los planes para resucitar el centenario Ferrocarril del Hiyaz, firmando memorandos sobre conectividad ferroviaria y logística. La iniciativa se presenta como un impulso liderado por Ankara para reavivar un corredor histórico que antaño unía el Golfo con Europa a través de Siria y Jordania, considerado hoy un proyecto de considerable peso geopolítico. Los observadores señalan que la modernización de esta ruta podría redibujar los flujos comerciales regionales y añadir un elemento delicado al ya inestable escenario sirio.
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