Putin amenaza con redoblar los ataques a infraestructura ucraniana
El presidente ruso prometió intensificar los bombardeos sobre Ucrania para 'disuadir' los ataques con drones que golpean refinerías y buscan, según Moscú, fracturar la sociedad rusa.

En un encuentro con militares en el Kremlin con motivo del Día de Rusia, Vladímir Putin anunció que las Fuerzas Armadas rusas incrementarán la potencia de sus golpes de represalia contra la infraestructura ucraniana. El mandatario justificó la escalada como una necesidad para "disuadir" a Kiev de atacar objetivos civiles en territorio ruso, en un contexto de creciente uso de drones de largo alcance por parte de Ucrania. Putin afirmó que el propósito de esas incursiones —que han alcanzado refinerías a más de mil kilómetros del frente— es "sembrar confusión, dividir a la sociedad rusa y causar daño económico", pero aseguró que no lo conseguirán. Admitió, no obstante, que los ataques han provocado perjuicios, aunque minimizó su impacto al sostener que la economía se recupera con rapidez.
La ofensiva ucraniana con drones se ha intensificado en las últimas semanas, golpeando plantas de procesamiento de crudo y centros de exportación en el interior de Rusia, incluso en regiones cercanas a los Urales. Desde la óptica de Kiev, estos objetivos son legítimos desde el punto de vista militar, pues los ingresos del petróleo alimentan la maquinaria bélica rusa. La capacidad de Ucrania para proyectar fuerza tan lejos de la línea de contacto representa un salto cualitativo que altera la dinámica del conflicto, llevando la guerra al corazón del territorio adversario y desafiando la percepción de invulnerabilidad que el Kremlin ha tratado de mantener.
Analistas en Bruselas interpretan este intercambio de golpes como una peligrosa espiral de represalias que difumina la frontera entre objetivos militares y civiles. Mientras Moscú insiste en que su avance sobre el terreno es constante, aunque más lento de lo deseado, la narrativa ucraniana busca erosionar la moral interna rusa y demostrar que la guerra no es un fenómeno lejano. Desde América Latina, observadores señalan que la volatilidad en los mercados energéticos globales, exacerbada por los ataques a infraestructura petrolera, añade una capa de incertidumbre económica que trasciende a los beligerantes directos.
La promesa de Putin de redoblar los bombardeos sobre la infraestructura ucraniana anticipa una nueva fase de castigo recíproco, en la que ambos bandos intentan quebrar la voluntad del contrario mediante el desgaste de sus redes energéticas y logísticas. Si bien el Kremlin confía en que la sociedad rusa permanecerá cohesionada, la eficacia de esta estrategia de disuasión por el dolor está por demostrarse. El ciclo de acción y reacción amenaza con prolongar un conflicto en el que la población civil, a ambos lados de la frontera, sigue siendo la principal damnificada.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
Putin vowed to ramp up strikes on Ukrainian infrastructure to deter Kyiv from hitting Russian civilian targets, stressing that attempts to split Russian society will fail. Russian authorities frame the escalation as a necessary response to Ukrainian provocations, downplaying the economic impact of enemy attacks.
Putin accused Ukraine of using drones to sow confusion and damage Russia's economy, while admitting that Ukrainian strikes have caused damage. He vowed to step up attacks on Ukrainian infrastructure to deter further strikes, but Ukraine continues to hit deep inside Russia.
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