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domingo, 7 de junio de 2026 · Edición de las 16:00 CET

Más de un millón de fieles asisten a la misa del papa León XIV en Madrid y renuevan la fe católica

El pontífice presidió la celebración del Corpus Christi en la plaza de Cibeles frente a 1,2 millones de personas, flanqueado por los reyes de España, y exhortó a combatir el egoísmo y la indiferencia.

Sociedad26 medios8 idiomas3 min de lecturaActualizado 16:26

El domingo 7 de junio de 2026, Madrid se volcó con la visita del papa León XIV. Una multitud estimada en más de 1,2 millones de personas —según los organizadores— colmó la plaza de Cibeles y las calles adyacentes para participar en la misa más multitudinaria de su pontificado en el extranjero. La celebración, en la solemnidad del Corpus Christi, congregó a fieles de toda España, que ondeaban banderas nacionales y vaticanas mientras el papa recorría el Paseo de la Castellana en el papamóvil. El fervor popular recordó a la histórica visita de Benedicto XVI en 2011, pero con un mensaje marcadamente social: “El Señor está con los pobres, los oprimidos y los excluidos”, proclamó León XIV, según recogen agencias internacionales.

En su homilía, el pontífice llamó a una renovación de la fe católica en España, país que —como buena parte de Europa Occidental— experimenta un acelerado declive en la práctica religiosa. “No miren la religión como un museo del pasado que se visita, sino como una escuela de fe de la que beber aún hoy”, exhortó, en una frase que resumió su llamado a una fe viva y comprometida. Desde una óptica italiana, se subrayó su condena al “egoísmo” y la “indiferencia”, invitando a “construir un mundo nuevo” desde la cotidianidad. La prensa latinoamericana destacó la contundencia de su mensaje: “Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”, una admonición que resonó con fuerza en una sociedad atravesada por la desigualdad.

La misa tuvo un innegable trasfondo político y simbólico. Los reyes Felipe VI y Letizia, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía, asistieron desde un lugar preferente, recibiendo una ovación de la multitud. Sin embargo, la ausencia del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, fue notoria y generó comentarios en los mentideros políticos: algunos medios recordaron que en 2011, durante la misa de Benedicto XVI, la situación fue similar. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, entregó al papa la llave de oro de la ciudad en un gesto de afinidad con la Iglesia. Analistas desde Madrid interpretaron el evento como un recordatorio del peso cultural del catolicismo, incluso en un contexto de creciente secularización.

La visita de León XIV a España, que comenzó el sábado 6 de junio y se prolongará hasta el 12, es su primera salida a un país de la Unión Europea fuera de Italia. Antes de la misa, el papa se reunió con migrantes y personas sin hogar, y lideró una vigilia nocturna con unos 600.000 jóvenes en la capital. Su agenda incluye Barcelona y las Islas Canarias, donde prevé encontrarse con migrantes que arriesgaron la vida cruzando el Atlántico, un gesto que refuerza su perfil de pontífice preocupado por las periferias. Desde la perspectiva de observadores en Bruselas, la elección de España —puerta sur de Europa— subraya la relevancia del Mediterráneo como espacio de encuentro intercultural y como frontera que interpela a la conciencia europea.

Al cierre de la eucaristía, el papa encabezó una procesión de 700 metros por la calle de Alcalá sobre alfombras de pétalos de flores, en una tradición típica del Corpus Christi que combinó devoción y espectacularidad. El multitudinario evento —que superó incluso las cifras del Jubileo de los Jóvenes en Roma— demostró, según analistas, que la capacidad de convocatoria de la Iglesia sigue intacta cuando el mensaje conecta con las inquietudes sociales. Para una España que busca redefinir su identidad en la Europa del siglo XXI, la presencia del papa dejó planteada la pregunta sobre el papel de la fe en la esfera pública.

Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.

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Más de un millón de fieles inundaron Madrid para la misa papal, convirtiendo la ciudad en un escaparate de devoción popular. El Papa exhortó a superar el egoísmo y la indiferencia para construir un mundo nuevo, ante la mirada de los reyes y la princesa Leonor. La procesión del Corpus Christi ensalzó a España como una 'escuela de fe' viva y actual.

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Alrededor de 1,2 millones de personas abarrotaron Madrid para la misa papal, el acto más multitudinario de la gira por España. La visita, primera a un país de la UE fuera de Italia, incluyó encuentros con migrantes, personas sin hogar y una vigilia con seiscientos mil jóvenes. El itinerario prosigue con Barcelona y las Islas Canarias.

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Ante un millón de fieles en Madrid, el Papa puso a los pobres, oprimidos y migrantes en el centro, lanzando un llamamiento urgente a la compasión y la justicia social. La misa se convirtió en una plataforma para denunciar el abandono de los más vulnerables y exigir un cambio de rumbo. El evento fue interpretado como una llamada a la acción para las comunidades de fe.

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Vedomosti7 jun, 12:20
Le Figaro7 jun, 12:20
La Nación7 jun, 14:39
Interfax7 jun, 12:20
France 247 jun, 14:39
Le Monde7 jun, 12:21
An-Nahar7 jun, 12:23
ABC News7 jun, 12:23