Guerra en el Golfo desploma las ganancias de las aerolíneas globales
La IATA recortó a la mitad su previsión de beneficios para 2026 por el alza del combustible derivada del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), reunida en Río de Janeiro, recortó drásticamente sus previsiones de rentabilidad para 2026. El organismo proyecta ahora una ganancia neta global de solo 23.000 millones de dólares, casi la mitad de los 45.000 millones obtenidos en 2025 y muy por debajo de los 41.000 millones estimados anteriormente. El director general, Willie Walsh, atribuyó el deterioro al impacto combinado del alza de los combustibles y las interrupciones operativas derivadas de la guerra en Oriente Medio. “Otra vez nos encontramos en tiempos desafiantes e impredecibles”, afirmó, aunque descartó comparar la situación con la crisis de la covid-19. A pesar de que se espera un récord de 5.100 millones de pasajeros, los márgenes se hunden al 2%, lo que expone la fragilidad de un sector que opera con beneficios muy ajustados.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha alterado la geopolítica del Golfo Pérsico y disparado el precio del queroseno de aviación. El cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo, ha encarecido el combustible más de un 70% en comparación con el año anterior. La factura energética del sector se disparará en casi 100.000 millones de dólares, hasta alcanzar los 350.000 millones, según la IATA. Las aerolíneas de la región del Golfo, tradicionalmente pujantes, se enfrentan a pérdidas por la caída de la demanda y la perturbación de rutas clave. El bloqueo comercial y los bombardeos sobre infraestructuras han puesto fin a la imagen de “puerto seguro” que durante años atrajo inversiones y turismo hacia Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y sus vecinos.
Desde distintas latitudes, las compañías ajustan sus estrategias. En América Latina, el presidente ejecutivo de Latam Airlines, Roberto Alvo, advirtió que si los altos precios del combustible persisten hasta 2027, el sector se verá obligado a reducir aún más la capacidad, golpeando sobre todo a las empresas con balances más débiles. En Europa, British Airways anunció que repercutirá parte del sobrecoste en sus tarifas, especialmente en rutas de largo recorrido. Mientras, en el propio Oriente Medio, Etihad Airways proyecta recuperar en junio los niveles de operación previos a la guerra, apoyándose en nuevos pedidos de aviones de fuselaje ancho. El analista económico Richard Quest sintetizó la encrucijada con la metáfora de Sísifo: cada vez que la aviación comercial parece asentarse en una senda sostenible, las fuerzas geopolíticas la empujan de nuevo colina abajo.
Aunque la demanda de viajes se mantiene robusta, la combinación de costos financieros elevados, problemas en la cadena de suministro y la volatilidad del precio del combustible dibuja un horizonte complejo. La IATA confía en que la industria supere el bache sin una crisis sistémica, pero los márgenes raquíticos amplifican cualquier contratiempo. Las aerolíneas más expuestas al tráfico turístico sensible al precio y aquellas con menor musculatura financiera serán las más vulnerables en los próximos meses. La evolución del conflicto en el Golfo y la eventual reapertura del estrecho de Ormuz dictarán la profundidad del ajuste.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
En 2026, las ganancias de las aerolíneas caerán a la mitad respecto a 2025, a pesar del aumento del tráfico de pasajeros, ya que el conflicto en Oriente Medio dispara el precio del queroseno sin disuadir los viajes. La IATA proyecta un beneficio neto de 23.000 millones de dólares, muy por debajo de los 45.000 millones del año anterior, en una paradoja de demanda sólida y márgenes bajo presión.
La guerra en Irán y el cierre de hecho del estrecho de Ormuz inflan la factura de combustible de las aerolíneas en casi 100.000 millones de dólares, recortando a la mitad los beneficios del sector en 2026. Un conflicto en el que Estados Unidos e Israel participan directamente impone costes insoportables a la aviación civil y desata un shock petrolero a escala mundial.
La ofensiva militar estadounidense-israelí contra Irán, bajo un alto el fuego violado a diario, está devastando la economía y la seguridad del Golfo Pérsico, con el bloqueo de Ormuz asfixiando el comercio. En América Latina, el CEO de Latam advierte que habrá que reducir aún más la capacidad si persisten los altos precios del combustible, prueba de cómo una guerra lejana castiga con fuerza a las economías en desarrollo.
En pleno conflicto en Oriente Medio, British Airways anuncia que subirá las tarifas para trasladar a los pasajeros el mayor coste del combustible, mientras su matriz se propone recuperar el 60% de los gastos adicionales. La prensa del Golfo presenta la medida como un ajuste empresarial rutinario, con un tono pragmático y alejado de cualquier alarma sobre la crisis.
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