Argentina aguarda leve baja inflacionaria en un mundo de precios al alza
Mientras el Gobierno de Milei espera que el IPC de mayo se sitúe por debajo del 2,6% de abril, otros emergentes registran aceleraciones. La producción industrial y las ventas reflejan la fragilidad del consumo.

La expectativa de un leve retroceso inflacionario domina la agenda económica argentina en vísperas de la difusión oficial del Índice de Precios al Consumidor de mayo. El presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo adelantaron durante su participación en el Latam Economic Forum que el registro se situaría por debajo del 2,6% de abril, en lo que sería la segunda desaceleración consecutiva. Las proyecciones privadas recogidas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central apuntan a una banda de entre el 2,1% y el 2,4%, un alivio moderado pero insuficiente frente a la meta oficial de quebrar el piso del 2%.
Esa frágil desaceleración contrasta con la aceleración que experimentan otras economías emergentes. En Colombia, la inflación anual trepó al 5,84% en mayo —la cifra más alta desde agosto de 2024—, impulsada por alimentos y servicios, lo que reaviva el debate sobre nuevas subas de tasas por parte del Banco de la República. Al otro lado del mundo, Bangladesh registró una inflación del 9,42%, el mayor nivel en 16 meses, atribuido en parte a los recientes aumentos de los combustibles. En tanto, los mercados aguardaban los datos de inflación al consumidor y al productor en Estados Unidos, así como el IPCA brasileño, indicadores que marcarán el pulso de la política monetaria en las principales economías.
El impacto de la persistente presión de precios se refleja en los indicadores reales de la economía argentina. La cadena textil e indumentaria atraviesa una crisis profunda: según la Fundación Pro Tejer, el 70% de las máquinas están paradas, se perdieron más de 22.000 empleos en poco más de dos años y 803 establecimientos cerraron desde diciembre de 2023. El Monitor de Desempeño Industrial de la UIA reveló que cuatro de cada diez empresas relevadas reportaron caídas en la producción y las ventas, con mayor gravedad en las micro y pequeñas firmas. A su vez, las ventas minoristas de las pymes retrocedieron un 1,2% interanual en mayo, aunque mejoraron respecto de abril, en un contexto de consumidores concentrados en bienes esenciales y atentos a promociones y descuentos.
El ancla de expectativas que pregona el equipo económico —Caputo afirmó que “están totalmente ancladas”— se enfrenta a la evidencia de una demanda interna deprimida y un sector productivo en contracción. La continuación del ciclo de flexibilización monetaria en Brasil, las señales del Fed y la respuesta del Banrep colombiano impactarán en las condiciones financieras globales. Para la Argentina, la clave será si la desaceleración de precios se traduce en una recuperación genuina del poder adquisitivo sin reavivar tensiones cambiarias. Las próximas semanas, con la difusión de los datos duros, ofrecerán una radiografía más precisa del complejo equilibrio entre estabilización y reactivación.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
In Latin America, economic news focuses on persistent inflation and industrial decline. Argentina reports that inflation may have decelerated in May but remains above 2%, while retail sales continue to fall. The textile industry is described as in 'free fall' with 70% of machines idle and record job losses.
Iranian media highlight global fuel price hikes as a consequence of war with Iran, with diesel in the UAE rising 86%. The framing ties inflation to geopolitical conflict, implicitly showing the costs borne by adversaries.
In Bangladesh, inflation hit 9.42% in May, the highest in 16 months, driven by fuel price hikes. The news emphasizes the burden on lower and middle-income families.
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