Trump evalúa comprar el archipiélago de Chagos para asegurar la base de Diego García
La Casa Blanca sopesa negociar directamente con Mauricio para eludir la cesión de soberanía prevista por Reino Unido y mantener el control del estratégico enclave militar.

La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, estudia la posibilidad de comprar el archipiélago de Chagos a Mauricio, una maniobra sin precedentes que busca preservar el control sobre la estratégica base militar de Diego García, sortear el acuerdo de transferencia de soberanía negociado por Londres y asegurar un activo clave para las operaciones de largo alcance en el Indo-Pacífico. Según una exclusiva periodística replicada globalmente, el mandatario ha discutido el plan con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y ha encargado un documento con opciones alternativas al pacto impulsado por el primer ministro británico, Keir Starmer, que pretendía ceder el archipiélago a la antigua colonia africana.
El trasfondo histórico revela un entramado de tensiones postcoloniales. Desde la óptica de Moscú, la iniciativa trumpista confirma una deriva expansionista de Washington, que recurre a la compra directa para retener enclaves militares —similar a su intento con Groenlandia—, mientras que para analistas en Nueva Delhi la base es un componente insustituible de la seguridad del Índico, vital para la disuasión ante China y la vigilancia de rutas marítimas. El archipiélago fue separado de Mauricio en 1965, antes de su independencia, y arrendado a Estados Unidos; el acuerdo de 2024 entre Londres y Port Louis preveía devolver la soberanía, pero la oposición conservadora y los halcones en Washington lo han tachado de regalo estratégico.
La posible compra introduciría una fractura en la relación especial angloestadounidense, al evidenciar que la Casa Blanca desconfía de la capacidad del gobierno de Starmer para garantizar la continuidad de las operaciones militares. Desde Bruselas y otras capitales europeas se observa con perplejidad cómo la diplomacia transaccional del republicano convierte activos geopolíticos en simples bienes negociables, erosionando los marcos multilaterales. El plan, filtrado a la prensa en forma de estudio interno, subraya la urgencia del Pentágono por no perder una plataforma que permite misiones de combate y vigilancia en Oriente Medio y el sudeste asiático.
Aunque la probabilidad de que Mauricio acceda a vender territorio soberano es incierta, la sola consideración de la propuesta refleja un viraje hacia una política de hechos consumados que ignora los procesos de descolonización. Los países latinoamericanos y caribeños, que han respaldado históricamente a Mauricio en foros como la ONU, podrían ver en este episodio una reedición de viejas prácticas imperiales. El destino del archipiélago, en el corazón del Índico, se ha convertido en un tablero donde confluyen los intereses de las grandes potencias, los anhelos de soberanía poscolonial y la pugna por el dominio de los océanos.
Cómo se cuenta la misma historia en otros lugares.
La Casa Blanca está considerando comprar el archipiélago de Chagos directamente a Mauricio, obviando al Reino Unido, en una maniobra que huele a anexión de un enclave estratégico. El objetivo es impedir que se concrete el traspaso de soberanía negociado por Starmer y conservar el control de Diego García.
La administración estadounidense estudia un plan para comprar las islas Chagos a Mauricio, lo que podría descarrilar el acuerdo británico para ceder la soberanía. Fuentes hablan de un documento interno con alternativas para garantizar el control de Diego García, base estratégica en el Índico.
El presidente Trump estaría considerando comprar las islas Chagos a Mauricio, una posibilidad que hundiría definitivamente el controvertido acuerdo de Londres para transferir la soberanía a su antigua colonia africana. La vía de una negociación directa entre Washington y Port Louis pone en jaque el plan del primer ministro Starmer, mientras la base de Diego García sigue en el centro de la escena.
Esta noticia ha aparecido en
10 medios · 3 idiomas · ventana 24 horas